
Tras albergar el enlace entre Felipe IV y Mariana de Austria y recibir el título de Villa Real en el siglo XVII, la población fue creciendo y cultivando las tierras para elaborar sus famosos vinos. En torno a su plaza principal y a la iglesia de la Asunción se fueron levantando casas solariegas y de labranza cuyas huellas admira hoy el visitante.
En un recorrido por sus rincones encontramos calles empedradas, plazas concurridas, monumentos conmemorativos y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía castellana. Algunos de estos restaurantes se encuentran en las cuevas que constituyen la arquitectura oculta de Navalcarnero, asociada a la conservación de alimentos y en especial del vino.
Qué ver en Navalcarnero
La población de Navalcarnero tiene bastantes cosas interesantes que ver. De hecho, entre las visitas, el callejeo y la parada o paradas para comer o tomar algo, tenemos una excursión muy completa para todo el día.
Una buena forma de empezar es pasar por la Oficina de Turismo, situada en la plaza de Segovia, que puede funcionar como punto de inicio de la jornada. Aquí el visitante va a encontrar orientación sobre qué visitar, cómo organizar el recorrido, datos históricos, etcétera.
También podemos encontrar información general sobre el municipio en el Centro de Interpretación de Navalcarnero, abierto los fines de semana. Ubicado en una casa de labranza rehabilitada, este Centro ofrece una visita en varios episodios donde descubrir los diferentes aspectos de la villa, como su historia, su cultura del vino, sus cuevas o sus fiestas.
Plaza de Segovia: el corazón castellano
Como decíamos arriba, toda visita a Navalcarnero pasa por la plaza de Segovia, su elemento más representativo. Históricamente, la villa de Navalcarnero perteneció al señorío de Segovia, que la fundó para afianzar su dominio sobre este territorio. Eso explica que el nombre de su plaza principal, la que en muchos municipios se conoce como plaza Mayor, aquí se llame plaza de Segovia.
Con forma de cuadrilátero irregular, en tres de sus lados los edificios tienen soportales, lo que confiere al espacio ese típico aire de villa antigua. Quizá el edificio más vistoso de la plaza sea la antigua Casa Consistorial, en cuya planta baja está ahora la Oficina de Turismo. También destaca la construcción del lado sur, por su fachada de vigas de madera. Alberga algunos bares y restaurantes, muy concurridos en días de buen tiempo.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
Este templo, situado junto a la plaza de Segovia, es el otro gran hito monumental del municipio. Y es también su referencia más antigua. Su arquitectura actual y sus grandes dimensiones se deben a las reformas, ampliaciones, derribos y reconstrucciones acaecidas durante sus quinientos años de vida.
De hecho, su planta está constituida por dos iglesias, una levantada en 1520 y otra construida a su lado desde 1580 para dar respuesta al crecimiento demográfico del lugar. En su interior se conserva una colección de retablos en la que se puede seguir la evolución del arte barroco de la región.
La Puerta del Sol y el Rey Planeta
Muy cerca de la de Segovia se abre esta pequeña plaza, cuyo nombre se debe, según la información local, a que en este lugar siempre da el sol. En ella existe un reloj solar, que da la hora si se sabe interpretar.
En el centro de este espacio está el monumento a Felipe IV. La figura se eleva sobre un pedestal en cuyo frente se lee “El rey planeta”, que es como se le conoció. Recordemos que el monarca celebró en Navalcarnero su boda con Mariana de Austria, acontecimiento histórico para el lugar. Como agradecimiento, el rey concedió al municipio el título de Real Villa.
La Plaza del Teatro y sus monumentos
Otro de los espacios abiertos del casco histórico que merece una visita es la plaza del Teatro, situada muy cerca del Centro de Interpretación y de la Casa de la Cultura. Buena parte de la agenda cultural navalcarnereña pasa por este lugar, donde encontramos el Teatro Municipal y el Centro de las Artes Escénicas.
Además, vemos aquí algunos elementos curiosos que nos ofrecen un paisaje pintoresco. En su parte central una fuente con multitud de chorros refresca el lugar. Se levantan en un lado las figuras del homenaje a los Bailes Regionales y en otro punto la estatua dedicada a la Musa. En una abertura próxima a la plaza está el monumento a los Encierros de Navalcarnero, tradición arraigada en el municipio. Bajo la plaza existe un aparcamiento subterráneo muy socorrido.
El contraste vanguardista y la huella real
Nuevo Ayuntamiento de Navalcarnero
El edificio que aloja el actual Ayuntamiento de Navalcarnero, diseñado por Miguel Oriol e inaugurado en 2007, presenta un aspecto vanguardista que contrasta con los espacios y construcciones antiguas que venimos apreciando en el casco histórico. Se compone de un portentoso cubo de cristal concebido como una ventana abierta al exterior.
La plaza en la que se encuentra, la de Francisco Sandoval, está configurada como un gran anfiteatro. En su interior se exhibe el conjunto escultórico homenaje a la Democracia, de Luis Sanguino. Otras esculturas decoran el entorno, como Torso Ibérico de Alberto Corazón, La Dama, de Francisco Leyro, y Flama, de José Luis Sánchez.
Puerta de la Cadena
Frente al nuevo Ayuntamiento se levanta la Puerta de la Cadena, que en realidad se trata de una réplica de la portada de lo que fue la Casa de la Cadena, hoy desaparecida. En esta casa, perteneciente a la familia González Ollero, el rey Felipe IV y Mariana de Austria recibieron las bendiciones nupciales y pasaron dos noches.
Realizada por el escultor Feliciano Hernández a partir de un grabado decimonónico, está creada como si fueran las auténticas ruinas de la antigua casa. El nombre de la casa se debe a que años después de la boda real se colocó delante de la puerta la cadena de privilegio. En uno de sus lados apreciamos dos escudos antiguos: el de arriba es un escudo real mientras que se desconoce la procedencia del inferior.
Ermitas, plazas y museos al aire libre
A lo ancho de la Villa Real vamos a encontrar otras iglesias y ermitas de gran antigüedad, como la ermita de San Cosme y San Damián, la de San Roque y la de San Juan Bautista. Muy reciente es la iglesia de San Pedro, conocida como la Capilla Sixtina de Navalcarnero por la espectacularidad de sus pinturas murales. Mención aparte merece la ermita de Santa Águeda, extraordinariamente decorada con pinturas del recientemente fallecido pintor Alberto Álvarez Pirrongelli.
Otros espacios abiertos merecen nuestra atención en la urbe. Uno de ellos es la plaza de la Veracruz, entre la ermita del mismo nombre y la iglesia de la Asunción antes mencionada. Otro es la plazuela del Mercado, lugar bullicioso en cuyo centro está el Mercado Municipal y a un lado la antigua Casa de la Lonja.
Dentro del núcleo urbano, aunque no tan en el centro antiguo, está el Parque Histórico de San Sebastián. Este espacio verde surcado de caminos alberga multitud de plazas, fuentes y esculturas que son homenajes a distintos personajes históricos. Aquí tenemos, por ejemplo, el conjunto escultórico que recuerda a Isabel la Católica, que reinaba durante la fundación de la ciudad, y sus contemporáneos el Gran Capitán, Boabdil el Chico, el Cardenal Cisneros y Cristóbal Colón.
Inaugurado en 2009, el Parque Museo al Aire Libre de Feliciano Hernández cuenta con un gran lago artificial del que emerge un imponente chorro de agua. Entre sus paseos y jardines encontramos numerosas obras del escultor que da nombre al parque, fallecido en Navalcarnero en 2018.
Una rotonda que sirve de entrada y salida de la Villa Real por el oeste alberga la instalación de acero, hierro y cristal, Jardín de Cristal, obra del artista conceptual estadounidense Dennis Oppenheim. Otra rotonda, junto a la A5, acoge la escultura Acueducto, de Enrique Salamanca, homenaje a la vinculación histórica entre Navalcarnero y Segovia.
Gastronomía de Navalcarnero: cuevas, asados y buen vino
La caza menor es uno de los fuertes de la gastronomía navalcarnereña. Platos como las perdices escabechadas o el conejo con patatas y setas de cardo son típicos de la zona. Y también los asados, principalmente de cordero, como buen enclave castellano.
Son famosos los garbanzos de esta zona. Y de hecho en Navalcarnero hay una forma particular de preparar el cocido que se llama Olla del Segador. Muy similar al cocido madrileño, se distingue por la presencia del arroz.
Navalcarnero es tierra de vinos, que se producen aquí desde hace siglos. En la actualidad se enmarcan en la Denominación de Origen Vinos de Madrid y son muy apreciados en las inmediaciones. Algunas bodegas se pueden visitar, como las de Muñoz Martín a poca distancia de la plaza de Segovia.
Ya hemos hablado de las muchas cuevas que horadan la población de Navalcarnero. Es lo que, por razones obvias, algunos llaman “arquitectura oculta” de la urbe. Fueron construidas artesanalmente a lo largo de los siglos y en la actualidad se conservan muchas de ellas. Han servido muy bien para la conservación de alimentos, y en especial del vino. Hoy día, algunos restaurantes se sitúan en estas cuevas, ofreciendo una experiencia gastronómica e histórica muy completa.