
Esta percepción visual se respalda con datos contundentes. El primer censo oficial de animales de compañía publicado por el Ministerio de Derechos Sociales revela que en España ya hay 7,5 millones de perros registrados, una cifra que supera a la de niños menores de 14 años. De todos ellos, más de 900.000 se encuentran en la Comunidad de Madrid, consolidando a la región como un territorio decididamente volcado en el bienestar animal.
Esta nueva realidad social obliga a las ciudades, a los comercios y a los propios tutores a adaptarse, especialmente durante los meses de verano, cuando compaginar el ocio urbano con las altas temperaturas y el bienestar de nuestros compañeros se convierte en todo un reto. Para descubrir las claves de esta tendencia y aprender a disfrutar de un Madrid pet friendly sin derretirse en el intento, en Mirador Madrid entrevistamos a Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina España.
El bum del ocio urbano
Los datos oficiales confirman que ya hay más perros que niños menores de 14 años en España, algo que se nota a simple vista en las terrazas y locales de Madrid. Desde la perspectiva de Purina, ¿crees que el sector hostelero y de ocio madrileño se está adaptando al ritmo que demanda la sociedad, o todavía nos queda camino para ser una ciudad 100% pet-friendly?
La sociedad española está evolucionando hacia un modelo en el que los perros forman parte de la vida familiar y, por tanto, también de los momentos de ocio. Cada vez vemos más terrazas, cafeterías y alojamientos que facilitan su acceso, lo que demuestra que el sector está respondiendo a esta demanda. Sin embargo, todavía queda recorrido.
Ser una ciudad realmente pet friendly no significa únicamente permitir la entrada de perros, sino ofrecer espacios donde puedan estar cómodos y seguros, con acceso a agua, zonas de sombra cuando sea necesario y un entorno que favorezca una convivencia respetuosa entre todos los usuarios. Desde Purina creemos que iniciativas como “Aperritivo” contribuyen precisamente a impulsar esa cultura de convivencia responsable.
El verano en el asfalto madrileño
El verano en Madrid puede ser extremadamente caluroso. Como veterinaria, ¿cuáles son las líneas rojas que nunca deberíamos cruzar al salir de terrazas o dar un paseo por el centro con nuestro perro en julio o agosto?
La principal es evitar las horas de más calor. Los perros no regulan la temperatura corporal como nosotros y son mucho más vulnerables a sufrir un golpe de calor, que puede convertirse en una urgencia veterinaria en muy poco tiempo. También hay que tener en cuenta la temperatura del asfalto, si no podemos mantener la mano sobre el suelo durante unos segundos, sus almohadillas tampoco podrán soportarlo.
Nunca debemos dejar a un perro dentro de un coche estacionado, aunque las ventanillas estén entreabiertas o pensemos que serán solo unos minutos. Además, es importante llevar siempre agua fresca, buscar recorridos con sombra y adaptar la duración e intensidad del paseo a las condiciones meteorológicas y a las características del propio animal, ya que cachorros, perros mayores o razas braquicéfalas son especialmente sensibles al calor.
Planes refrescantes en Madrid
Combatir los más de 35 °C de la capital en verano es un reto para todos. Para esos días en los que queremos hacer un plan diferente, ¿qué alternativas o actividades refrescantes nos recomiendas para disfrutar con ellos dentro o muy cerca de la Comunidad de Madrid?
La mejor opción es buscar actividades en las primeras horas de la mañana o al atardecer. En la Comunidad de Madrid existen numerosas rutas de montaña con abundante sombra, especialmente en la Sierra, que permiten pasear con temperaturas mucho más agradables. También podemos optar por zonas autorizadas donde los perros puedan refrescarse en el agua o por establecimientos pet friendly donde descansar en un ambiente climatizado.
En cualquier caso, conviene recordar que no todos los perros disfrutan igual de las mismas actividades. Algunos prefieren caminar y explorar, mientras que otros agradecen simplemente pasar tiempo con su familia en un lugar tranquilo. Lo importante es adaptar el plan a su condición física, edad y personalidad.
«Etiqueta perruna» en las terrazas
Ir de cañas o a comer con el perro ya es un ritual más del fin de semana. Para garantizar tanto el bienestar del animal como la convivencia con el resto de clientes, ¿qué pautas de comportamiento o «kit básico de terraza» deberíamos llevar siempre encima?
Cada vez compartimos más este tipo de planes con nuestros perros y eso es precisamente lo que ha inspirado iniciativas como “Aperritivo” de Purina, que busca reivindicar que ellos también formen parte de uno de los rituales sociales más típicos de nuestro país, siempre desde una convivencia responsable. Para que la experiencia sea agradable para todos, el kit básico debería incluir agua fresca y un recipiente para ofrecerle de beber, una correa cómoda, bolsas para recoger los excrementos y algún snack para premiar su buen comportamiento o ayudarle a mantenerse entretenido mientras la familia disfruta del aperitivo.
También es importante elegir una mesa donde el perro pueda tumbarse sin obstaculizar el paso, evitar que interactúe con otras personas o animales si no lo desean y estar atentos a sus señales. Si jadea excesivamente, está inquieto o busca marcharse, probablemente nos está indicando que tiene calor, necesita beber agua o simplemente cambiar de entorno. Respetar sus tiempos es la mejor forma de garantizar una experiencia positiva tanto para el animal como para el resto de clientes. El objetivo es que puedan disfrutar de estos momentos con comodidad, seguridad y bienestar.
Escapadas desde Madrid
Muchos madrileños aprovechan los fines de semana para huir del calor hacia la Sierra de Guadarrama o pantanos cercanos. ¿Qué consejos esenciales debemos tener en cuenta a la hora de organizar un viaje en coche de corta/media distancia y planificar actividades de agua o senderismo con ellos?
La planificación es clave. Durante el trayecto, el perro debe viajar siempre con un sistema de retención homologado y, si el viaje es largo, conviene hacer paradas para que pueda beber agua, hacer un poco de ejercicio y sus necesidades. Antes de iniciar una ruta, es recomendable comprobar que está permitida la presencia de perros y valorar tanto la dificultad como las temperaturas previstas.
En actividades acuáticas, no debemos asumir que todos los perros saben nadar o disfrutan haciéndolo; siempre hay que respetar su ritmo y evitar corrientes o zonas peligrosas. Tras el baño, conviene aclarar el pelaje si ha estado en aguas con mucha suciedad o saladas y revisar almohadillas, orejas y piel al finalizar la excursión.
El perro como uno más de la familia
Integrar al perro en las vacaciones ya no es una excepción, sino la norma. ¿Cómo ayuda psicológicamente a nuestras mascotas —y a nosotros mismos— el compartir estos pequeños rituales de desconexión veraniega en lugar de dejarlos en residencias o con cuidadores?
Los perros son animales muy sociales y establecen vínculos muy estrechos con su familia. Para muchos de ellos, compartir tiempo con las personas con las que conviven resulta más importante que el lugar en sí. Poder acompañarnos en paseos, escapadas o momentos cotidianos como un aperitivo favorece su bienestar emocional y no solo eso sino que estamos ofreciendo al animal nuevos estímulos que le enriquecerán, siempre que esas experiencias sean positivas y respeten sus necesidades.
Además, compartir actividades con nuestros perros también tiene beneficios para las personas. Nos anima a pasar más tiempo al aire libre, fomenta un estilo de vida más activo y fortalece un vínculo que aporta compañía y bienestar emocional. Eso sí, integrar al perro en nuestros planes nunca debe hacerse por obligación. Si el destino o la actividad no son adecuados para él, una residencia de confianza o un cuidador que conozca bien sus necesidades puede ser la mejor opción.