Arco de la Victoria en Moncloa, monumento y polémica

Arco de la Victoria El Arco de la Victoria, situado junto al intercambiador de Moncloa, es un monumento conmemorativo de la victoria del bando sublevado sobre la República en la Guerra Civil española. También alude a la reconstrucción de la Ciudad Universitaria.

Terminado en 1955, en la actualidad es contemplado por muchos como un anacronismo. Se ha propuesto su demolición, así como una reinterpretación que le confiera nuevo significado y utilidad.

Pese a todo, el monumento tiene su valor histórico. Por su pasado y por su ubicación, ofrece muchas posibilidades que las instituciones madrileñas podrían aprovechar para crear un nuevo foco de interés en la ciudad.

Una ubicación no casual

El Arco de la Victoria está en una de las entradas a Madrid. La carretera de La Coruña parece terminar o comenzar debajo mismo del arco, como si fuera la puerta de la ciudad. De hecho, también se la ha llamado Puerta de Moncloa.

Arco de la Victoria
Vista desde el Faro de Moncloa

La ubicación del monumento responde a un hecho histórico. La Ciudad Universitaria fue un enclave fundamental de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil. Tanto que, una vez derrotada su resistencia, las tropas franquistas se hicieron con el control de la ciudad.

Esto provoca que el Arco en la actualidad tenga detractores y defensores, que lo contemplan desde una visión política. Una fuerte polémica envuelve el monumento y el uso y significado que debe tener en este siglo XXI.

En este sentido, se apuntan varias opciones. La primera sería mantener su nombre y significado, restaurando sus elementos deteriorados. La segunda aboga por darle el significado opuesto, para que sirva de homenaje a los vencidos. Otra sería su demolición total.

Reinterpretar el Arco de la Victoria

Últimamente se baraja la posibilidad de reinterpretar el Arco de la Victoria. Desde el Ayuntamiento se ha escuchado una propuesta para cambiarlo de nombre a Arco de la Memoria. Otros hablaban de Arco de la Concordia.

Arco de la Victoria
Cuadriga de Minerva

Siguiendo esta línea, el interior del Arco podría servir de sala de exposiciones pedagógica. Para algunos no hay mejor lugar para exponer lo que supuso la resistencia de esta zona de Madrid y ayudar a entender cómo se vivió la Guerra Civil en la ciudad. En 2017, el gobierno municipal propuso crear un espacio de difusión de la memoria histórica de la ciudad.

De hecho, el Arco estuvo pensado así, con una sala de exposiciones en su interior. Lo que pasa es que nunca llegó a utilizarse. Pero el espacio está ahí, disponible, aunque muy mal conservado. Cristales rotos, excrementos, pintadas y basuras son dueños del lugar.

La recuperación del Arco de la Victoria está en camino. En la actualidad, y tras el el paso de su gestión al Ayuntamiento, el estudio se encuentra preparado. Según información emitida por el consistorio, «las obras de conservación y acondicionamiento del monumento comenzarán, una vez finalice el proceso de licitación, durante el último trimestre de 2026». La duración estimada de los trabajos es de 12 meses.

Una sala de exposiciones en altura

El Arco de la Victoria es un monumento un tanto megalómano. Aun así no es feo y, connotaciones políticas aparte, sirve de adorno a la entrada de la ciudad por el oeste. Eso sí, recuerda mucho a los arcos triunfales de otras capitales europeas, como París o Bucarest.

Monumentos de Madrid
Vista trasera

Se trata de una puerta de un solo ojo, formada por un arco de medio punto. La altura del Arco es de 39 metros, a los que se suman los cinco que mide la escultura situada encima.

Cada uno de los prismas que lo sustentan tiene una puerta y un vestíbulo de acceso. En cada vestíbulo hay una escalera y un ascensor, cuyos mecanismos están deshabilitados. En la sala central superior es donde se situó de inicio una maqueta de la Ciudad Universitaria.

Desde esta sala de exposiciones surgen dos escaleras que sirven para subir a la planta superior, al descubierto. Aquí arriba tenemos una Cuadriga de Minerva que mira hacia el noroeste, saliendo de la ciudad. Este grupo escultórico es obra de Julián Lozano.

La decoración del Arco de la Victoria

El monumento está adornado con esculturas adosadas al paramento, escudos e inscripciones. El friso superior sostiene una serie de figuras alegóricas, diez en cada uno de los frentes principales y siete en los laterales. En total 34 figuras.

Sobre el círculo que describe el arco hay una figura femenina a cada lado. En el lado de salida encontramos dos fechas en romanos, 1936 y 1939, comienzo y final de la Guerra Civil. En el frente interior hay otras dos fechas, 1927 y 1956, comienzo e inauguración previstas para la Ciudad Universitaria.

Vista de Madrid desde el Faro de Moncloa
Vista general desde el Faro de Moncloa

La parte alta de cada frente lleva una inscripción en latín. La que mira hacia la Ciudad Universitaria dice A los ejércitos aquí victoriosos, la inteligencia que siempre es vencedora dedicó este monumento.

Por su parte, la inscripción del frente que mira hacia la plaza de Moncloa dice Fundada por la generosidad del Rey, restaurada por el caudillo de los españoles, la sede de los estudios matritenses florece en la presencia de Dios.

Un mirador a cuarenta metros

La parte superior, alrededor de la Cuadriga de Minerva, es un estupendo mirador nunca abierto al público. Debido a este mirador, a su situación y a la sala de exposiciones, las posibilidades de este monumento desde el punto de vista turístico y cultural son muchas. Eso sí, hay que tener en cuenta que se encuentra en una isleta entre vías de mucho tráfico rodado y que el acceso peatonal es complicado.

Ahora bien, si hablamos de mirador, la competencia es grande. A pocos metros del Arco tenemos nada menos que el Faro de Moncloa, una plataforma que se eleva 92 metros sobre el suelo.

Al lado del Arco de la Victoria se hizo el Monumento a los Caídos por Madrid. Se trata de un edificio con una plaza circular cubierta por una cúpula y rodeada de columnas. Hoy es la sede de la Junta Municipal del Distrito Moncloa-Aravaca.

En la actualidad decenas de miles de personas pasan cada día junto al Arco. Muchas en su propio vehículo y muchas otras en transporte público. Bajo la superficie se encuentra el intercambiador de Moncloa de autobuses y metro.