
El nombre de esta plaza se debe a que aquí paraban, en tiempos muy lejanos, los carros destinados al transporte de mercancías que abastecían la ciudad. Recordemos que está muy cerca el Mercado de la Cebada, cuyos primitivos puestos ya entonces debían de tener mucha actividad.
Hoy en la plaza paran los vecinos o los turistas a sentarse en sus muretes. O las pandas de amigos que salen por La Latina y buscan un lugar para estar al aire libre antes de irse de bares.
El entorno de la plaza de los Carros
La plaza de los Carros se funde con otra también muy conocida, la plaza de Puerta de Moros. Mirando los carteles uno no distingue con claridad cuál es una y cuál es otra.
Así que hay que echar mano de los mapas para entender que la plaza de Puerta de Moros, llamada así por la antigua puerta de acceso a la ciudad, se corresponde más bien con el ensanchamiento de la Carrera de San Francisco en ese punto, donde seguramente estaba la puerta. La de los Carros, por su parte, se asienta sobre el espacio entre la acera de la Carrera y la iglesia de San Andrés. Es decir, en la parte peatonal.
La plaza de los Carros es amplia, espaciosa y también monumental. En su parte central tiene una fuente de forma octogonal con una pila en medio de donde surge el agua. En torno a esta fuente es donde solemos encontrar gente paseando e incluso niños del barrio jugando.
Su lado sur, sobre la acera de la Carrera de San Francisco, acoge otra fuente. Ésta es de tipo mural, con un caño principal y siete caños menores. Se encuentra aproximadamente en el lugar donde estuvo hace más de un siglo la antigua fuente del Humilladero de San Francisco, según se puede leer en Pasión por Madrid, seguramente inaugurada en 1643 si nos atenemos a la inscripción sobre la piedra.
Una iglesia, un museo y un palacio
En el extremo norte se alza la imponente iglesia de San Andrés. El exterior de este templo enriquece la plaza y su interior es sencillamente espectacular, para no perdérselo. Entre los atractivos del templo está la capilla de San Isidro, con mucha tradición en la ciudad.
A su lado está la plaza de San Andrés y el Museo de San Isidro, que merece una visita porque exhibe la historia de la ciudad desde sus orígenes hasta que se convirtió en capital del reino. En el lado este hay un edificio cuyo lateral está adornado con una gran pintura que suele captar la atención de los paseantes. Los balcones que tiene dibujados parecen reales y a ellos se asoman personajes de ficción.
Y enfrente, en el lado suroeste, tenemos la casa-palacio del Duque del Infantado. Levantada en la segunda mitad del siglo XVIII, fue sede del Instituto CEU de Estudios Históricos durante unos años. Hasta que en 2014 la compró la cervecera Mahou para convertirlo en su museo de la cerveza, proyecto aun no concluido.
La plaza de los Carros se señala con el número 7 en el mapa del barrio de La Latina.
