
La taberna Sanlúcar es un bar pequeño, acogedor, con personalidad. Su clientela es regular, casi todo el que va quiere repetir, y digamos que se sale de las modas que afectan a muchos de los bares y restaurantes de La Latina, que se llenan a ciertas horas hasta hacerse incómodos y que no tienen a nadie durante la semana.
El Sanlúcar tiene su público fijo, no turístico sino de la zona. Digamos que es un lugar para estar entre amigos, aunque uno vaya solo. Y abre todo el año con la salvedad de los lunes.
Tomando algo en la taberna Sanlúcar
La decoración es típicamente andaluza, con mucho adorno, como un patio sanluqueño. Vemos algunos motivos taurinos, barriles que sirven de mesas y taburetes de madera. El personal que lo atiende es de lo mejor, siempre de buen humor, cumpliendo lo que dice uno de sus elementos decorativos: “Bar Sanlúcar, especialidad en simpatía”.

Para empezar recomiendo la mojama de atún, un producto engañoso porque de apariencia recuerda al mejor lomo ibérico. Y luego tiene ese sabor a mar y a pescado tan rico y que deja tan buen recuerdo en la boca. Se sirve con almendras fritas y un chorro de aceite.
También muy recomendable las huevas de maruca, menos conocido pero para algunos un verdadero manjar. La apariencia es similar a la mojama pero de un color más claro. La textura es un poco más blanda y aquí el sabor a mar se acentúa. También se sirve con almendras y aceite. Mojama y huevas de maruca se parecen bastante, así que solemos elegir una u otra, pero no es ningún disparate pedir una tapa de cada para probar y comparar.
Tapas y guisos en la taberna Sanlúcar
El salmorejo cordobés es uno de los platos que más salen de la cocina. Está hecho suave, tanto que puedes comerte dos, y con acercar un poco la nariz ya percibes ese olor a huevo y jamón que lo hace tan rico.

Además de lo anterior, en Sanlúcar cocinan algunos guisos estupendos, muy del sur. Por ejemplo, los fideos con choco o los garbanzos con tomillo. A mediodía se puede probar el arroz de la casa. Y a cualquier hora los “montaítos”, como el de pringá o el Sanlúcar. Como especialidad realmente poco frecuente en Madrid, las ortiguillas de mar, que se sirven rebozadas.
La taberna Sanlúcar está en la calle San Isidro Labrador 14. En nuestro recorrido del barrio de La Latina queda muy cerca del punto 5 que señala la basílica de San Francisco el Grande.
