Museo de Cera de Madrid, un icono que se reinventa

Museo de Cera de Madrid

Hay lugares en Madrid que forman parte de nuestra memoria colectiva, y el Museo de Cera es, sin duda, uno de ellos. Inaugurado en 1972, nació con la ambición de situar la ciudad al nivel de las grandes capitales europeas, como Londres o París, ofreciendo un viaje visual por la historia y la cultura popular.

Sin embargo, lo que hace que este espacio en la Plaza de Colón siga siendo relevante décadas después no es solo su veteranía, sino su capacidad para evolucionar con la ciudad. Hoy, el museo ha dejado de ser aquel laberinto estático de nuestra infancia para convertirse en un centro de entretenimiento dinámico.

El Museo de Cera es el lugar donde conviven los Reyes Católicos con las estrellas de Hollywood, y donde el rigor de las recreaciones históricas se mezcla con el fenómeno fan de las redes sociales. En un Madrid que corre hacia la tecnología más vanguardista, el arte de la cera mantiene ese encanto artesanal y tangible que nos permite, por un instante, mirar a los ojos a nuestros ídolos (y, por supuesto, llevarnos el selfie de rigor).

Las figuras de cera: de 1972 a la era de Instagram

El recorrido por el museo es, en esencia, una cronología de nuestra propia fascinación por la fama y el poder. Desde que abriera sus puertas a principios de los setenta, el Museo de Cera de Madrid ha custodiado una de las colecciones más eclécticas de Europa, con más de 450 figuras que abarcan desde los orígenes de la humanidad hasta los fenómenos virales de hoy.

Museo de Cera de Madrid

Lo que hace único este paseo es su organización temática, que permite al visitante saltar de una época a otra con solo cruzar un umbral:

  • Un manual de historia en 3D: Las primeras salas son un despliegue de recreaciones históricas asombrosas. Aquí, el rigor se impone en escenas que narran la historia de España y del mundo: desde el Imperio Romano y los visigodos hasta una imponente representación de los Reyes Católicos o la llegada de Colón a América. Son escenas que funcionan como cuadros vivientes, donde el vestuario y la ambientación nos transportan al Madrid de los Austrias o a la Guerra de la Independencia.
  • El Olimpo de los ídolos actuales: A medida que avanzamos, el museo se vuelve más vibrante y contemporáneo. La evolución técnica de los últimos años es evidente en las nuevas incorporaciones. Figuras de la música como Taylor Swift y Beyoncé o iconos del deporte como Rafa Nadal y Marc Márquez, están diseñadas con una precisión milimétrica que resiste el primer plano de cualquier smartphone.
  • Cine y espectáculo: La zona dedicada a Hollywood y el espectáculo es, quizás, la más codiciada para el álbum de fotos. Aquí, el museo permite lo que ningún otro lugar ofrece: un «cara a cara» con leyendas del cine clásico y estrellas actuales, en escenarios que invitan a la interacción. Clint Eastwood, Marilyn Monroe, Angelina Jolie o George Clooney bien merecen una foto.

Este tránsito entre lo antiguo y lo moderno es quizá el mayor activo del centro. Mientras que las figuras históricas apelan a nuestra curiosidad y aprendizaje, las nuevas adquisiciones buscan la complicidad del visitante. Ya no es solo un lugar para observar en silencio; es un espacio donde retratarse con nuestros ídolos se ha convertido en la mayor diversión. En la era de Instagram, una figura de cera no está completa hasta que alguien posa a su lado.

El arte detrás de la cera

Las figuras de cera que encontramos en el museo no son simples moldes. Se trata de verdaderas creaciones artesanales que pueden llevar varios meses de elaboración. En muchas ocasiones, cuando se trata de personas vivas, éstas participan en el proceso, colaborando en la toma de medidas y fotografías e incluso donando el vestuario o algún complemento característico. Esto aporta a la figura una realidad máxima y un valor documental incalculable.

Figura de Goya pintando a una maja

El equipo artístico del Museo empieza moldeando la figura y posteriormente se aplican procesos, algunos tradicionales y otros más vanguardistas, que llevan a resultados sorprendentes. Por ejemplo, se utiliza cabello natural que se inserta uno a uno sobre el cuero cabelludo, también en las cejas y las pestañas.

La mirada es un factor clave. Cuando pasamos por su lado parece que la figura de verdad nos está mirando, que incluso podría estar pensando algo de nosotros, lo que no deja de tener algo de macabro. Se trata de piezas de cristal que gozan de un brillo casi humano.

El maquillaje también es parte importante del proceso. Se recrean detalles como las pecas, las venas o las rojeces del rostro. El resultado final no es solo una figura que se parece a la persona real sino que, sobre todo, captura su esencia.

Más allá de las figuras

El Museo de Cera de Madrid es un lugar perfecto para hacer fotos. Con ellas el valor de la experiencia se multiplica y el recuerdo permanece para siempre. Es más, en la entrada no es extraño que el personal del museo nos anime a fotografiar cada rincón del recorrido.

Las niñas de El Resplandor en la Wax Horror Experience

También es un lugar de miedo. De creación reciente, la parte alta del museo alberga todo un pasaje del terror: la Wax Horror Experience. Se trata de un recorrido, amadrinado por Alaska, a través de pasillos en sombras y ambientaciones pavorosas, con personajes siniestros y sonidos escalofriantes. Veremos a la madre de Norman Bates, a Jason de Viernes 13, a Hannibal Lecter, a las niñas de El resplandor y hasta una sala de torturas propia de la Edad media.

En 2026 el Museo de Cera abre Wonder Space, un lugar donde el visitante accede a piezas únicas procedentes de The Vintage Company, coleccionistas autorizados y el propio Museo de Cera de Madrid que se exponen por tiempo limitado. Se puede decir que se trata de la sala de exposiciones temporales del Museo, igual que hacen el Prado, el Thyssen y otros grandes museos. Como referencia nos sirve su primera exposición: Aliens vs Robots, con más de 200 piezas inspiradas en el universo de la ciencia ficción.

Además, es el escenario perfecto para las sesiones de mentalismo que se desarrollan fuera del horario de apertura del Museo, cuando ya se han ido los últimos visitantes. El mentalista Pablo Raijenstein ofrece una experiencia que no tiene parangón con ninguna otra que conozcamos en la capital.

Se trata de sesiones restringidas a un máximo de veinte personas que exploran “la faceta más psicológica del ilusionismo”. El mentalista y su ayudante indagan en enigmas y secretos relativos a algunas de las figuras que están en las salas, generando emociones difíciles de explicar.

Guía para visitar el Museo de Cera

El Museo de Cera de Madrid está en la plaza de Colón, en los bajos del Centro Colón. Abre todos los días de la semana, pero siempre conviene consultar los horarios en la web oficial por si acaso. Para evitar colas, es recomendable ir a mediodía, a ser posible entre semana. Pero la verdad es que no suelen producirse aglomeraciones.

Marilyn Monroe en al Museo de Cera de Madrid

La duración de la visita es variable. Entre una hora y una hora y media es más que suficiente para contemplar todas las figuras expuestas, hacerse las correspondientes fotos y leer los datos que acompañan las escenas. Al ser un recorrido libre, se puede volver a las salas anteriores para ver de nuevo lo que más nos haya sorprendido.

Para llegar, tengamos en cuenta que se encuentra en el cruce entre el paseo de Recoletos y la calle Génova. Si vamos en coche, dos aparcamientos muy cercanos nos solucionan dónde dejarlo. En transporte público, la boca de Metro Colón está justo al lado, quizá el desplazamiento más cómodo. También encontramos la estación de Cercanías Recoletos a unos pasos mientras que varios autobuses de la EMT circulan por allí.

Como recomendación final, puedes conectarte a la wifi del Museo y seguir las explicaciones que ofrece. Es una forma de sacar mayor partido a la visita sin perderse nada. Y, por supuesto, no pares de hacer fotos: algunos rincones son únicos para llevarse un buen recuerdo e incluso para aparecer uno mismo rodeado de personajes muy especiales.

Después del Museo de Cera

Una jornada en el interior del Museo de Cera, con momentos de bastante penumbra, pide continuar con algún plan al aire libre en las inmediaciones. La misma plaza de Colón donde se encuentra, nos ofrece algunos atractivos también muy fotografiables, como los curiosos Jardines del Descubrimiento o la asombrosa escultura de Julia.

Edificios del paseo de Recoletos

El mismo paseo de Recoletos nos ofrece un bulevar que se disfruta mucho caminando. A los lados encontramos edificios señoriales, como el Palacio de Salamanca o la bonita fachada de la Biblioteca Nacional. Dependiendo de la época del año, es frecuente encontrar alguna feria de artesanía o de libros.

En el otro extremo del paseo de Recoletos está la plaza de Cibeles, otro lugar instagrameable a más no poder. Desde la famosa Fuente hasta el Palacio o el Banco de España, todos sus edificios tienen una larga historia. Además, aquí podemos aprovechar para conocer el Palacio de Cibeles por dentro, contemplar alguna de sus exposiciones gratuitas o subir a su mirador, uno de los más interesantes de Madrid, con vista de 360 grados.

A la parte de detrás del Museo está la plaza de la Villa de París, con el imponente Palacio de Justicia. A partir de ahí se abre el elegante barrio de Salesas. Y, tras unas pocas calles, nos esperan los barrios de Chueca y Malasaña.