
Esta pequeña iglesia se encuentra rodeada de zonas verdes, con el Puente de Segovia a su lado. Protegida por los árboles del Campo del Moro, se rodea del nuevo ajardinamiento sobre las vías soterradas de la M-30, a unos pasos de la entrada a la Casa de Campo.
Levantada en el siglo XVIII, la ermita de la Virgen del Puerto es uno de los primeros ejemplos de la arquitectura barroca en España. Funciones religiosas aparte, su ladrillo rojo bien conservado sirve como elemento decorativo en un espacio donde predomina el verde de las praderas y árboles y el suave discurrir de las aguas del río.
Historia y origen: De Plasencia a las orillas del Manzanares
El nombre de la ermita proviene de Plasencia, concretamente del santuario de la Virgen del Puerto, ubicado a las afueras de la población, en el entorno del Valle del Jerte. La advocación llegó a Madrid de la mano de Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, quien fue corregidor de la ciudad extremeña antes de serlo de la capital.
La ermita se construyó entre 1716 y 1718 por orden del marqués de Vadillo, que ya había llevado la advocación a la Virgen del Puerto a otros lugares de la geografía hispana. Entre otras cosas, este pequeño templo facilitó que las lavanderas del Manzanares cumpliesen sus deberes religiosos. En la zona se fundó también unas escuelas destinadas a los hijos de las lavanderas.
El diseño arquitectónico corrió a cargo de Pedro de Ribera, responsable de otras obras madrileñas como el Puente de Toledo, la Fuente de la Fama o el Museo de Historia de Madrid.
La inauguración de la ermita, el 10 de septiembre de 1718, se hizo en un acto solemne trasladando la imagen de la Virgen del Puerto, que estaba en el Colegio Imperial, hasta el nuevo templo junto al río.
Reconstrucción de la Virgen del Puerto
La Guerra Civil destruyó casi por completo la ermita y la imagen de la Virgen del Puerto. El edificio se reconstruyó durante los años 40. En 1945 la ermita fue declarada monumento histórico artístico, por lo que hoy conserva la distinción de Bien de Interés Cultural. En intervenciones posteriores se dejó a la vista la sillería y el ladrillo y se devolvió a las torres sus cubiertas de pizarra.

La talla de la Virgen del Puerto es una réplica de la existente en Plasencia, de donde es patrona. Tras su destrucción en la Guerra se encargó una nueva al escultor Víctor González Gil, que es la actual.
En el interior de la ermita, el espacio se organiza en torno a una cúpula central. A su alrededor se crea un octógono formado por cuatro capillas y cuatro pilares.
En el altar mayor se conserva la talla de la Virgen del Puerto. También se puede ver el sepulcro del marqués de Vadillo, obra del propio Ribera en 1729.
Romería de la Melonera
Por fuera la ermita es una construcción recoleta, casi de cuento, con predominio del ladrillo en sus fachadas, tejas arcillosas en los tejados y pizarra en los chapiteles. Frente a la cara este, una gran escalinata de doble bajada salva el desnivel de la ermita con el paseo de la Virgen del Puerto.

En su día la adoración popular por la Virgen del Puerto estuvo muy extendida. Por eso se creó una romería a principios de septiembre, donde se vendían melones y sandías para refrescarse junto al río.
Debido a esta costumbre se llamó Romería de la Melonera. A día de hoy se siguen celebrando las fiestas de la Melonera, organizadas por el Ayuntamiento.
Es posible visitar la ermita de la Virgen del Puerto. El horario de visitas suele estar vinculado al de misas. Antes de acudir, es recomendable confirmar los horarios de apertura en el sitio web de la ermita, por si acaso. Mejor aún si se solicita una visita por email o por teléfono.