Cervecería Alemana, tapas y cañas centenarias

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Cervecería AlemanaUno de mis bares preferidos en Madrid es la Cervecería Alemana, en la plaza de Santa Ana. Este local del popular Barrio de las Letras conserva una autenticidad centenaria, como ya reconoció la Cámara de Comercio.

Tiene público todos los días y a todas horas. Y lo encontramos especialmente lleno a la hora del aperitivo, porque la Alemana es perfecta para eso. En barra o en las mesas de mármol, los parroquianos no hacen otra cosa que beber cerveza y comer tapas. Por las tardes, además, es un lugar tranquilo para el café.

Aquí te recomiendo algunas de las raciones. Y recuerdo, además, la larga historia del local, que ha visto pasar a su barra a Ava Gardner y hasta un caballo en busca de su amo.

Un lugar en la plaza de Santa Ana

La Cervecería Alemana es uno de los más de quince bares que hay en la misma plaza. Sin embargo, se distingue por su tradición. Ninguno de sus vecinos lleva en este lugar tantos años, desde 1904. O sea, que nuestros bisabuelos ya tomaban cañas en la Alemana.

Cervecería Alemana
Interior del local

¿Su secreto para estar tanto tiempo y con tanto éxito? En mi opinión, que hacen lo que saben hacer y no buscan otra cosa más que la excelencia en lo suyo. A la Cervecería Alemana se viene a tomar una cerveza fría y una tapa. El plan perfecto para quienes gustan de saborear el centro de Madrid.

Si te fijas, no hacen distinción entre la zona de tapeo y la de restaurante, como hacen otros establecimientos. Hay una barra y una zona de mesas, donde se ofrece una variedad de raciones y sólo raciones. Nada de menús, ni de primero y segundo, ni de mantel blanco.

Las mesas son de las antiguas, de mármol, rectangulares y no muy grandes, las clásicas para tomar unas tapas. Sillas de madera, con el respaldo en curva. La decoración es similar a las tabernas alemanas, con mucha madera en las paredes y en las vigas del techo. Fotos y cuadros en las paredes, algunos objetos antiguos, ventiladores y jamones junto a la barra.

Comer y beber en la Cervecería Alemana

La carta de Cervecería Alemana es sencilla, con los platos que más gustan en Madrid. Te la recorres enseguida y en un segundo has encontrado cuatro o cinco cosas que te apetecen. Gambas, pulpo, boquerones, callos, bacalao, croquetas, salchichas alemanas, quesos, ibéricos o ensaladas.

Cervecería Alemana
Interior del local

¿Recomendaciones? Para mí, en primer lugar, la tajada de bacalao rebozado. Es de las mejores de Madrid, sin nada que envidiar a otros clásicos como Casa Labra o Casa Revuelta. Caliente, jugosa, bien de sal y de un tamaño más que suficiente.

También estupenda la ensaladilla rusa, con mucha armonía entre sus ingredientes y unos trozos de huevo bastante grandes. Y para acompañar, las croquetas de jamón, que se piden mucho porque están muy ricas.

Mención especial requiere la cerveza, como no podía ser de otro modo. De barril sirven la Amstel y la Paulaner. Son muchos los que aprecian su forma de tirar la cerveza, y desde luego el barril no deja de abrirse una y otra vez para servir cañas.

En botella disponen de muchas marcas, incluyendo algunas cervezas menos habituales como la Grevensteiner o la Affligem. También algunas sin alcohol y 0,0, que están de moda, como la Heineken o la Erdinger. Además, tienen vermouth de grifo, que se pide mucho porque es un clásico entre los madrileños. Personalmente, una rareza, también me gusta el botellín de sidra.

Un siglo de Cervecería Alemana

Fue un grupo de industriales alemanes quienes abrieron la Cervecería Alemana en la plaza de Santa Ana el año 1904. La idea era servir cerveza y la decoración entonces era la misma que vemos ahora, con pocas variaciones. La marca de cerveza era El Águila y ya desde el inicio había cosas de comer, como los bocadillos de pasta de salmón.

Cervecería Alemana
Zona de barra

Veinte años más tarde, se hizo cargo del establecimiento Ramón González Peláez, cuya familia lo sigue regentando. Ellos han visto pasar por su barra personajes ilustres del siglo XX, como Ava Gardner, Valle-Inclán o Hemingway, quien gustaba de tomar el aperitivo en una mesa del ventanal.

En sus mesas se celebraron sonadas tertulias taurinas y literarias, tradición que se ha perdido. De esa época es la anécdota de Polvorilla, el caballo que vino desde Getafe y se metió en el local. Por lo que se dijo en los periódicos, buscaba a su amo y quizá algo de comer.

En 1980, la Cámara de Comercio e Industria de Madrid distinguió a la Cervecería Alemana como Establecimiento Tradicional Madrileño. Si te fijas en la decoración del local, es posible que encuentres el diploma colgado en una pared.

 

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