
Según se va acercando cada año el 9 de noviembre, festividad de la Almudena, patrona de Madrid, las pastelerías adornan sus escaparates con este dulce local. Aunque no es de los más antiguos, va teniendo ya su historia.
Historia o no, la receta ha sido ampliamente aceptada en la capital. Se calcula que cada año se venden unas 300.000 unidades de esta corona en los establecimientos madrileños. Y es muy posible que esta cifra siga creciendo.
Parecido al roscón de Reyes, pero diferente
A primera vista cualquiera diría que la Corona de la Almudena es casi como un roscón de Reyes. La forma de rosca y la opción de rellenar con nata, crema o trufa los emparientan.

La decoración superior, la verdad, se parece a la del roscón, con azúcar, frutas escarchadas o, quizá para variar, alguna crema. Aunque, como se puede ver en los escaparates, hay de todo. Es frecuente también adornarla con la figurilla de una Virgen de la Almudena.
Y otra gran diferencia. El roscón de Reyes lleva en su masa agua de azahar que le da un sabor característico. Por su parte, la Corona de la Almudena lleva zumo o ralladura de naranja, al menos en la original, y su gusto depende más de la masa, parecida a la del suizo, y el relleno.
La primera Corona de la Almudena
La historia de la Corona no es centenaria, como otros dulces madrileños. Fue en 1978 cuando el gremio de pasteleros decidió crear un nuevo dulce en honor a la Virgen de la Almudena, que también es patrona de este colectivo.

En Madrid ya había otros dulces muy de aquí. Torrijas, buñuelos, huesos de santo, rosquillas de San Isidro, leche frita, panecillos de San Antón… Pero ninguno estaba dedicado a la patrona y, por qué no decirlo, la excusa servía como argumento comercial.
Si se llama Corona es, precisamente, por la corona que lleva la auténtica talla de la Virgen. La podemos ver en la Catedral de la Almudena, en lo alto de su fachada principal. Y también fuera, al final de la calle Mayor, en una hornacina hecha en el muro.
El resultado de esta creación repostera fue un éxito progresivo. En sus primeros años de existencia pocos eran los que conocían este dulce. Sin embargo ahora, más de cuarenta años después, lo raro es no encontrarlo en los escaparates cuando pasamos por las calles de la ciudad.
Así se hace una Corona de la Almudena
Encontramos la Corona de la Almudena en muchas pastelerías y centros comerciales. Por ejemplo, en La Mallorquina de la Puerta del Sol y en el Horno de San Onofre, en la calle del mismo nombre. O en el local que estos últimos tienen en la calle Mayor 73, llamado La Santiaguesa. También en El Riojano o la Antigua Pastelería del Pozo, por citar algunos establecimientos históricos del centro.

Para averiguar cómo se hace la auténtica Corona de la Almudena habría que preguntar al pastelero vallecano Pedro Blanco, uno de sus creadores. Actualmente muchos se aventuran con una receta, cada una con su toque personal.
Otra receta que no hay que olvidar es la de la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid, Acyre, que saben mucho de esto. Lo que parece que no falta en ninguna son los huevos, leche, mantequilla, azúcar, harina y alguna esencia de naranja, limón o vainilla. Y, por supuesto, el relleno de nata, crema o trufa.