
Se trata de la portada del Hospital de la Concepción de Nuestra Señora, que se levantó en la calle Toledo por encargo de Beatriz Galindo, consejera y preceptora de la reina Isabel I de Castilla, y su marido, Francisco Ramírez, el Artillero.
A su lado estuvo el Monasterio de la Concepción Francisca, que incluía un templo. Pero ambos, Hospital y Monasterio, fueron derribados en el siglo XX para ensanchar la calle Toledo, una de las principales vías del barrio de La Latina. Por suerte, se conservó esta portada, y aquí vamos a ver cómo.
Un Hospital y un Monasterio antiguos
Según nos cuenta don Ramón Mesonero Romanos, Cronista de la Villa, en su libro El antiguo Madrid, tanto el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora como el Monasterio contiguo permanecían en su ubicación original en el momento de su publicación en 1861. Del Monasterio y su templo dice que “son objetos de poco dignos de atención bajo el aspecto artístico”.

Fue en 1904 cuando se derribaron ambas construcciones con el objetivo de dar mayor amplitud a la calle. Y en su lugar se volvió a levantar un convento, entre un edificio de viviendas y el Teatro La Latina. Una placa del Ayuntamiento recuerda que «en este lugar Beatriz Galindo y Francisco Ramírez fundaron en 1499 el Monasterio de la Concepción y el Hospital de La Latina».
Del Monasterio con su templo no se conservó nada. Del Hospital, en cambio, se conservaron los dos elementos que destacó Mesonero Romanos, como si su juicio hubiera servido para salvarlos. La escalera monumental fue trasladada a la Casa de Álvaro de Luján, en la plaza de la Villa, donde también se colocaron los sepulcros de los fundadores. Hoy estos dos sepulcros se exhiben en el Museo de San Isidro.
La nueva Puerta de La Latina
Y la portada del Hospital se guardó en los almacenes municipales. Allí permaneció hasta que el director de la Escuela de Arquitectura llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento para desmontarla y trasladarla a un lugar donde pudiera ser admirada. Así, en la década de 1950 Fernando Chueca Goitia trazó el proyecto de recuperación y la portada del Hospital de La Latina sería levantada junto a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, en la Ciudad Universitaria.

La Puerta de La Latina es una pieza del gótico tardío con elementos platerescos levantada hacia el año 1500. El cuerpo principal que lo sustenta es una recreación en ladrillo visto coronada por una cubierta de tejas. Este prisma está hueco por dentro y presenta una bóveda visible desde su parte trasera.
La portada consiste en un arco ojival realizado en piedra caliza que servía de acceso al Hospital. En la parte superior se muestran tres conjuntos escultóricos. La central representa el abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada y las laterales a San Onofre y San Francisco.
Justo debajo de estos dos últimos santos están los escudos nobiliarios de los fundadores, los Galindo y los Ramírez. Además, inciso en la piedra hay una leyenda, hoy ilegible, que decía: “Este hospital es de la Concepción de la Madre de Dios, que fundaron Francisco Ramírez y Beatriz Galindo su muger. Año de 1507”.
Alrededor de la Puerta de La Latina
Ya hemos dicho que la Puerta del Hospital de La Latina está hoy en un enclave diferente al original. Alejada del intenso tráfico de vehículos y personas del centro de la ciudad, la vemos reposar entre árboles y algunos edificios de la Escuela de Arquitectura, acompañada del paso de los estudiantes.

El barrio donde se encuentra, la Ciudad Universitaria, es una zona con actividad pero parcialmente ajena al ruido diario. A pocos pasos del monumento el visitante puede encontrar el Museo del Traje, dedicado en exclusiva a la indumentaria española de los últimos 500 años.
Cruzando la avenida Juan de Herrera, se puede asomar a las instalaciones deportivas de la Universidad Complutense, con campos de rugbi, pista de atletismo y una gran piscina de competición. Acercándose hacia la autopista A-6 puede llegar hasta la Casa de Velázquez, institución cultural francesa dedicada al estudio del hispanismo.
Y en un breve paseo llegará hasta la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Bien de Interés Cultural conocido popularmente como Corona de Espinas.