
Su reinado no estuvo exento de tensiones políticas y convulsiones sociales, que cristalizaron en el traumático motín de Esquilache. Sin embargo, su empeño por transformar una urbe oscura y salobre en una capital ilustrada le valió el popular sobrenombre de «el mejor alcalde de Madrid».
Hoy en día, varios de los espacios, edificios y monumentos más emblemáticos de la ciudad son herencia directa de su proyecto urbanístico. Como respuesta, Madrid mantiene vivos diversos homenajes que recuerdan la figura del rey reformador.
De Nápoles a Madrid
Carlos había nacido en Madrid en 1716, hijo del rey Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Siguiendo la tradición, sería bautizado en la iglesia de San Jerónimo el Real, y sus primeros años de vida los pasaría en España.

Sin embargo, tras la guerra en Italia, Carlos accedió al trono de Nápoles y Sicilia. Allí se ocupó de mejorar el aspecto de algunas ciudades con nuevas edificaciones y adquirió una experiencia que le serviría en su siguiente etapa.
A la muerte de su medio hermano Fernando VI, su madre, que ejercía la regencia, dispuso que fuera su hijo Carlos quien ocupara el trono español, para lo que éste tuvo que renunciar a la corona que había ostentado durante veinticinco años.
Tras su llegada a Madrid en 1759, Carlos pasó de nuevo por la iglesia de San Jerónimo, donde juró su nuevo cargo. Acostumbrado a otras latitudes, la ciudad le pareció sucia y mal acondicionada, carente de la monumentalidad que se le suponía a una capital europea ilustrada.
Un gobierno ilustrado y el Motín de Esquilache
El rey Carlos III de España se rodeó de un gobierno de su gusto, en el que figuraban algunas figuras italianas. Entre ellos se encontraba el conocido marqués de Esquilache, nombrado secretario de Hacienda y de Guerra, pero con ambiciones en todos los campos de la política exterior e interior.

En un periodo de constantes guerras en Europa y en el mundo, durante el reinado de Carlos III España participó en algunos conflictos importantes. Uno de ellos fue la Guerra de los Siete Años, ya en curso cuando accedió al trono, por las posesiones americanas. Y otro fue la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, contra Gran Bretaña, fundamental para entender el actual mapa del nuevo continente.
En España el gobierno iniciaría una serie de reformas necesarias para modernizar el país. Medidas en materia fiscal, en educación, en agricultura o en el ámbito social servirían para acercar el reino a las grandes potencias europeas, pero en algunos casos generarían descontentos entre la población.
Este malestar desembocaría en el conocido como Motín de Esquilache, en 1766. El encarecimiento de los alimentos, el hambre y las nuevas disposiciones sobre vestimenta en público serían la chispa que encendería la revuelta. Los asaltantes llegaron hasta la vivienda del marqués, la Casa de las Siete Chimeneas, amenazando a sus habitantes, y finalmente el ministro acabaría abandonando su cargo y saliendo del país.
Carlos III y el Salón del Prado
Tras el motín, el monarca siguió rodeándose de ministros reformadores, como Campomanes, Floridablanca o el conde de Aranda. Fue este último quien promovió el proyecto urbanístico llamado Salón del Prado, en lo que entonces era la periferia de la ciudad, para crear un gran paseo entre Cibeles y Atocha con jardines y fuentes junto a las instituciones culturales y científicas de la Colina de las Ciencias.

La ordenación de este espacio se encargó al arquitecto José de Hermosilla, quien dispuso que se crearan las fuentes de Cibeles, Apolo y Neptuno, que tanto decoran hoy la ciudad. Al final se situaría la fuente de la Alcachofa, que actualmente se encuentra en el parque del Retiro, aunque en su lugar en la glorieta junto a Atocha permanece una réplica.
También se levantó el Hospital San Carlos, que hoy alberga el Museo Reina Sofía y que se conoce como Edificio Sabatini. A Juan de Villanueva se le encargó la construcción de un gran edificio para servir como Museo de Ciencias Naturales, que con el tiempo se convertiría en sede principal del Museo del Prado.
Al lado del anterior Carlos III ordenó trasladar los fondos del pequeño jardín creado en tiempos de su antecesor, dando lugar al nuevo Jardín Botánico, con un proyecto de Francesco Sabatini modificado más tarde por Villanueva. Y al final del paseo, sobre el cerrillo de San Blas, se asentaría el Observatorio Astronómico, que todavía hoy conserva un bonito edificio creado por Villanueva.
Todas estas creaciones y mejoras convertirían a este extremo de la ciudad en un lugar a la vez habitable y avanzado. Con el tiempo, nuevas dotaciones, como el Palacio de Cibeles o el Edificio de la Bolsa, se incorporarían a la zona. Gracias a esto, en la actualidad el área comprendida entre el paseo del Prado y el parque del Retiro forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco bajo el nombre Paisaje de la Luz.
Grandes monumentos: Puerta de Alcalá, Palacio Real y Casa de Correos
Además del monumental conjunto creado en el Salón del Prado, una de las obras que más se asocian al reinado de Carlos III es la Puerta de Alcalá. Se hizo como conmemoración de la entrada del soberano en la ciudad, pero en realidad se inauguró en 1778, tras cuatro años de construcción. Nuevamente, el proyecto correspondió al arquitecto italiano Francesco Sabatini.

El Palacio Real se concluyó también en este periodo. El viejo Alcázar se había incendiado en 1734 y fue Felipe V quien ordenó la creación en el mismo lugar de un majestuoso palacio que diera prestigio a la corona. El arquitecto que lo diseñó fue Filippo Juvarra, quien moriría antes de iniciarse las obras, por lo que su discípulo Giambattista Sachetti se encargaría de continuar el proyecto.
Sin embargo, tras su llegada al trono el nuevo rey encargó a su arquitecto preferido, Francesco Sabatini, algunas modificaciones técnicas y decorativas para adecuarlo a su gusto. De este modo, Carlos III se convertiría en el primer rey en habitar el Palacio Real.
Recorriendo el centro de la ciudad vamos a encontrar otras construcciones destacadas que se levantaron durante el reinado de Carlos III. Por ejemplo, en la Puerta del Sol se alza la Casa de Correos, creada para el uso que revela su nombre. Diseñada por el arquitecto francés Jaime Marquet, para su construcción fue necesario derribar treinta casas.
Otras obras realizadas durante su reinado
También llaman la atención dos templos muy peculiares levantados en la misma época. Uno es la basílica de San Francisco el Grande, finalizada en 1784 por Sabatini, que cuenta con una cúpula impresionante y una colección de arte en su interior que la convierten en un verdadero museo. El otro es el oratorio del Caballero de Gracia, diseñado por Villanueva, que destaca por sus formas neoclásicas entre los edificios señoriales de la Gran Vía.

A este periodo corresponde igualmente el Palacio de Godoy, también con diseño de Sabatini, levantado junto al Palacio Real para alojar al Secretario de Estado de turno. El mismo arquitecto italiano realizó intervenciones en Casa de Campo en torno al Palacio de los Vargas, de lo que ha quedado el llamado Acueducto de la Partida.
Y no olvidemos que, pese al malestar ciudadano en los primeros años del reinado de Carlos III y la expulsión de su ministro Esquilache, en esos años se llevó a cabo una transformación del alcantarillado que sirvió para sanear la ciudad.
Homenajes a Carlos III en Madrid
Por todo lo anterior el rey borbón sería recordado como rey alcalde, y de hecho actualmente la ciudad alberga algunos reconocimientos a su figura. Quizá la más evidente de ellas sea la estatua ecuestre que desde 1993 adorna la Puerta del Sol, ubicación que decidieron los madrileños en consulta popular.

Encontramos una escultura de Carlos III en los Jardines de Sabatini, debajo de la escalera monumental que sirve de acceso principal al recinto. Y otra figura en bronce se levanta en el centro del Jardín Botánico, con esta leyenda en el pedestal: a Carlos III, creador de este Real Jardín Botánico.
Más recuerdos del rey ilustrado se guardan en el Museo del Prado. En sus salas encontraremos algunos retratos del monarca de la mano de Giuseppe Bonito, Antonio Raphael Mengs, Francisco de Goya e incluso algún anónimo.
Por otro lado, saliendo de la capital, tenemos el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial y el Teatro Real Carlos III de Aranjuez, ambos diseñados por Jaime Marquet durante el mismo periodo.