Capilla del Obispo en Madrid: el tesoro gótico oculto en La Latina

Fachada delantera, Capilla del Obispo Uno de los monumentos más valiosos que podemos admirar en el barrio de La Latina es la conocida como Capilla del Obispo, un templo de estilo gótico y renacentista que desde fechas recientes queda abierto al público un día a la semana con entrada libre.

Su nombre oficial es Capilla de Nuestra Señora y San Juan de Letrán, a quien está dedicada. Apenas nos sorprende su fachada exterior. Y sin embargo, una vez dentro, hay muchos motivos para su contemplación detenida, especialmente por su detalladísimo retablo mayor y su esmerado cenotafio.

Adosada a la iglesia de San Andrés, inicialmente hubo comunicación entre ambas al tratarse de una capilla de aquella iglesia. Pero en pocos años se cerró aquel acceso. Ahora, si queremos visitar la iglesia de San Andrés tenemos que acceder por la plaza de los Carros. Mientras que para visitar la Capilla del Obispo encontramos su entrada en una escalinata en la plaza de la Paja.

Cinco siglos de historia

La construcción de la Capilla del Obispo se inició en 1520 por orden de Francisco de Vargas, miembro de una de las familias más poderosas de Madrid. Para esta familia había trabajado siglos atrás Isidro el Labrador, ahora patrón de la ciudad. Y en la actualidad la parcela contigua alberga el Museo de San Isidro, también llamado de los Orígenes de la ciudad.

Capilla del Obispo
Interior de la Capilla

Las obras terminaron en 1535, ya con don Francisco fallecido, a cargo de su hijo Gutierre de Vargas y Carvajal, Obispo de Plasencia. Este último título explica el nombre con el que conocemos la Capilla. Se dice que el motivo de la construcción era el deseo de la familia de trasladar los restos de San Isidro al nuevo templo. Y también que sirviera de mausoleo familiar.

En efecto, tras la inauguración la urna que contenía el cuerpo del santo, que había permanecido durante siglos en la iglesia de San Andrés, fue trasladada a la nueva Capilla. Sin embargo, debido a discrepancias entre ambos capellanes, veinticuatro años después, según nos cuenta Mesonero Romanos en El antiguo Madrid, fue devuelta a su lugar de origen.

Posteriormente los restos del santo, junto con los de su esposa Santa María de la Cabeza, serían trasladados a la Colegiata de San Isidro, en la calle Toledo, donde se encuentran actualmente. El templo fue declarado en 1931 monumento Nacional.

El interior de la Capilla del Obispo

La Capilla del Obispo hace esquina con el Palacio de los Vargas, sus primeros dueños. El Palacio, restaurado en el siglo XX, presenta un estilo afín a la fachada de la Capilla.  Ahora este edificio aloja el Centro de Enseñanza Secundaria Santa Bárbara.

Capilla del Obispo. Puertas de madera tallada
Puertas de entrada

Para acceder a la Capilla hay que subir las escaleras situadas en el extremo de la plaza de la Paja. Una vez arriba, se pasa por el claustro de San Andrés, antes de llegar a unas puertas de madera que son una de las joyas del renacimiento español y de la ebanistería madrileña del siglo XVI.

Estas puertas están repletas de figuras talladas con escenas bíblicas y otros motivos en madera de nogal. El nivel de detalle de las figuras es impresionante y uno puede quedarse horas tratando de descifrar su significado. Entre las escenas podemos distinguir la Expulsión del Paraíso y la Anunciación.

También encontramos en las puertas de entrada una batalla descrita en la Biblia, con multitud de soldados dotados de armaduras y lanzas, caballos, algunos heridos en combate, incluso hombres colgados de una horca. Esta madera es muy resistente y, gracias también a que el conjunto se encuentra protegido de la intemperie, las formas se conservan muy bien.

El retablo

Una vez dentro del templo, nos encontramos con una sola nave, no muy grande pero sí muy alta. En lo alto destaca una bóveda estrellada y la luz que entra por unas vidrieras de colores situadas en la parte superior.

Retablo de la Capilla del Obispo
Detalle del retablo

El elemento que más destaca en la Capilla del Obispo es sin duda su retablo de grandes dimensiones. Atribuido al escultor Francisco Giralte, quien lo realizó entre 1547 y 1550, nos obliga a un movimiento de cabeza para contemplarlo en toda su extensión. Y a mantener la mirada largo rato para observar sus figuras en detalle.

El retablo está tallado en madera noble y se divide en varias partes de forma que se adapta a la forma poligonal del ábside. Alberga multitud de escenas con un nivel de detalle sorprendente donde distinguimos claramente los pliegues de los ropajes, las cintas de las sandalias o incluso el espesor de las barbas. Las escenas se refieren a la vida de Jesucristo: la Natividad, la Flagelación, la Piedad, la Crucifixión.

También se incluyen en el retablo algunos motivos heráldicos de la familia Vargas. A los lados, como enmarcándolo, están los sepulcros de los padres del obispo fundador: Francisco de Vargas e Inés de Carvajal. Las distinguiremos porque ambas figuras están arrodilladas dentro de sendas hornacinas muy adornadas con columnas dobles y otros elementos.

El cenotafio

El otro gran elemento que destaca en el interior de la Capilla es el cenotafio del obispo Gutierre de Vargas. Está en el lateral de la derecha y tiene una forma similar a la de un retablo, aunque no es tan grande como el anterior.

Cenotafio de la Capilla del Obispo
Cenotafio de don Gutierre de Vargas

En el centro del cenotafio se sitúa la figura de don Gutierre, arrodillado y rezando. Pero alrededor hay gran multitud de figuras, columnas y otros adornos que resulta abrumadora. Entre otras cosas porque todas las esculturas que incluye presentan un realismo sorprendente.

Otro elemento destacado a visitar es la cristalera situada en el suelo, debajo del cenotafio. Aquí se encuentran los restos de algunos enterramientos que pertenecieron a la iglesia de San Andrés. Estos restos se encontraron en los últimos trabajos de restauración que ha experimentado la Capilla.

Frente al retablo encontraremos también el Coro, que conserva un artesonado de madera. Además, al inicio de la nave, a derecha e izquierda, encontramos otros dos pequeños retablos. A la salida, no está demás echar un segundo vistazo a las sorprendentes puertas de madera.

Encontrar la Capilla del Obispo

Como decíamos arriba, el exterior de la Capilla del Obispo, al contrario que su interior, no es espectacular. Aunque tampoco despreciable. La encontramos en la parte alta de la plaza de la Paja y su acceso está en una planta primera. Para salvar el desnivel existe una escalinata con dos tramos enfrentados que sólo se distingue cuando nos hemos acercado mucho.

Museo de San Isidro
Ábside de la Capilla del Obispo

De la fachada delantera destacan los siete ventanales situados en su parte más alta. Además, una placa del Ayuntamiento nos recuerda su origen: “Esta capilla de Santa María y San Juan de Letrán fue concluida por el Obispo Gutierre de Vargas Carvajal, aquí enterrado en 1559”.

De su parte trasera no vemos nada. Al haber nacido como parte de la iglesia de San Andrés, perdiendo posteriormente su comunicación exterior, desde la plaza de los Carros no la encontramos, sólo vemos esta iglesia. Si nos desplazamos unos metros a la plaza de San Andrés y miramos por encima del Museo de San Isidro distinguimos la parte más alta de su tejado. Poca cosa, pero ahí está.

Sin embargo, tras el derribo de unas casas donde ahora está el recinto del Museo de San Isidro, el exterior del ábside ha quedado al descubierto y podemos verlo. Para contemplarlo, lo mejor es pasar al museo, de entrada gratuita, y salir a su tranquilo jardín.

La Capilla en La Latina

La Capilla del Obispo ocupa un espacio reducido y podría visitarse en unos minutos. Pero, dada la complejidad de sus elementos a admirar, podemos pasarnos horas estudiando cada figura por su perfección y su significado, tanto de la puerta como del retablo y el cenotafio.

La Latina
Plaza de la Paja

La visita es libre y gratuita los miércoles por la mañana. Se pueden reservar visitas guiadas los martes y jueves, de unos cuarenta minutos de duración, en el Museo de la Catedral de la Almudena. Esta sería la mejor manera de comprender parte del significado de todo lo que vemos en la Capilla.

Los que acuden a conocer la Capilla del Obispo pueden aprovechar para conocer esta zona del barrio de la Latina. La plaza de la Paja tiene mucha historia y mucho sabor local. En su parte baja está el Jardín del Príncipe de Anglona, del que ya hemos hablado en otra ocasión, pequeño y con mucho encanto.

Una visita a la iglesia de San Andrés también nos asombrará. Aquí encontramos la capilla de San Isidro, vinculada a la del Obispo. Y entrar al mencionado Museo de San Isidro o de los Orígenes completará la jornada, conociendo más detalles sobre el santo patrón de Madrid y sobre la historia de la ciudad, desde sus primeros pobladores hasta que se convirtió en capital del reino.