La misteriosa desaparición del cráneo de Goya

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El cráneo de GoyaUno de los misterios más sorprendentes de nuestra historia, y que aún sigue sin resolver, es la desaparición del cráneo de Goya, que fue separado del cuerpo en extrañas circunstancias.

Los restos mortales del pintor Francisco de Goya están enterrados en Madrid. Pero no siempre estuvieron en esta ciudad y la historia de su traslado está envuelta en un halo de sombras.

El cráneo de Goya no está en San Antonio de la Florida

Concretamente, los restos de Goya se guardan en la ermita de San Antonio de la Florida. En este templo histórico, declarado Monumento Nacional, podemos ver el sepulcro y las famosas pinturas murales. Frente a la entrada encontramos un monumento al pintor.

El cráneo de Goya
San Antonio de la Florida

De hecho, la ermita se ha reservado exclusivamente al uso de museo, al construirse a su lado una gemela destinada al culto. Si se eligió San Antonio de la Florida para el descanso eterno de Goya fue por la especial relación que tuvo el pintor con la ermita.

Goya pintó las paredes y el techo de la ermita en 1798. Sepulcro aparte, éste es el motivo de que el espacio hoy sea un museo, al que por cierto se accede gratis. Pero si abriéramos el sepulcro no encontraríamos el cráneo del pintor junto a sus huesos.

Muerte en Burdeos

Goya murió en Burdeos el año 1828. La razón de este alejamiento está en el exilio al que se acogieron muchos españoles liberales tras la toma de poder por parte de Fernando VII en 1823.

El cráneo de Goya
Sepulcro en San Antonio de la Florida – Foto José Luis Filpo Cabana

El cadáver de Goya se enterró en el cementerio de La Chartreuse de Burdeos. Su ataúd se situó en la cripta familiar de su amigo Martín Miguel de Goicoechea, con quien además estaba emparentado.

Medio siglo más tarde, cuando el cónsul español en aquella ciudad descubrió por casualidad que Goya estaba allí enterrado, lo comunicó a las autoridades españolas y se iniciaron los trámites para su repatriación.

Fue unos años después, al abrir el sepulcro donde estaban los dos amigos (el pintor y Goicoechea) en 1888, cuando se advirtió la falta del cráneo de Goya.

El cráneo de Goya
Frescos de Goya en San Antonio de la Florida

La frenología y el cráneo de Goya

¿Qué había pasado con el cráneo de Goya? ¿En qué momento de esos sesenta años había desaparecido la insigne calavera? Esto es lo que todavía intenta descubrirse, pero según los historiadores Marco y Peter Besas en su libro Madrid Oculto 2 ya hay teorías que señalan posibles culpables.

En los años de la muerte del pintor estaba de moda en medicina la llamada frenología. Esta ciencia, que hoy no se toma tan en serio como entonces, pretendía estudiar los rasgos intelectuales y morales de la persona a partir de la forma de su cráneo.

Algunos anatomistas de la época hacían estudios sobre cuerpos de personas corrientes para llegar a sus conclusiones. Pero rara vez se tenía la oportunidad de estudiar el cadáver de una persona sobresaliente, un genio del arte, y por eso el cráneo de Goya era una pieza apetecible.

El cráneo de Goya
Estatua de Goya frente al Museo del Prado

Se dice que los doctores que atendieron a Goya en su lecho de muerte eran partidarios de la frenología y que, en ausencia de la familia del pintor, aprovecharon para hurtar su cabeza y estudiarla en sus laboratorios.

Incluso se dice que uno de esos médicos, Jules Lafargue, había obtenido del artista el permiso para investigar con su cadáver. Pero no existe ninguna prueba documental que lo corrobore.

Un cráneo sin identificar

Siguiendo con esta teoría, Lafargue habría trasladado el cráneo de Goya al hospital psiquiátrico de Burdeos.

En su afán por no ser descubierto, el doctor habría renunciado a etiquetar el cráneo de Goya. Sólo él sabría cuál de las calaveras que había en su laboratorio correspondía al pintor y es probable que se llevara ese conocimiento a la tumba.

El cráneo de Goya
Martín de Goicoechea retratado por Goya

El cráneo podría seguir todavía en el mismo lugar o, según apuntan algunos estudiosos, en uno de los hospitales anexos de la Facultad de Medicina de París.

El cráneo de Goya en un cuadro

El misterio del cráneo de Goya se enmarañó más cuando en 1928 salió a la luz un cuadro sorprendente. Se trataba de un bodegón, obra de Dionisio Fierros, que mostraba un cráneo sin mandíbula sobre una mesa.

En la parte trasera del lienzo podía leerse lo siguiente: “El cráneo de Goya pintado por Fierros en 1849”. ¿Cómo es posible que alguien usara de modelo un cráneo que se suponía enterrado en una cripta de Burdeos?

Según este nuevo descubrimiento, Dionisio Fierros, a la edad de veinte años y acompañado del marqués de San Adrián (a quien Goya había retratado a principios de siglo) y de un doctor interesado en la frenología, habrían profanado la tumba del pintor en La Chartreuse para robar su cráneo.

El cráneo de Goya
Cuadro de Dionisio Fierros

Después de esto, el médico habría realizado sus estudios frenológicos, el marqués habría adquirido el cuadro y Fierros habría guardado el cráneo de Goya en su casa. Años más tarde, el hijo de Fierros, estudiante de anatomía y desconocedor de la importancia de la calavera, la llevaría a la facultad de medicina de Salamanca, donde se habría perdido para siempre.

De esta teoría no hay nada probado, por lo que podría ser falsa. Lo que sí existe es el cuadro de Dionisio Fierros, que se exhibe en el Museo de Zaragoza.

Un entierro en San Isidro y otro en San Antonio de la Florida

Cuando se trajeron a España los restos de Goya y de su amigo Goicoechea, ya estaba preparado el panteón del cementerio de San Isidro para recibirlos.

El mausoleo había sido diseñado por Ricardo Bellver, autor también del Ángel Caído que adorna el Parque del Retiro. En el mismo lugar descansarían también otros exiliados ilustres como Meléndez Valdés y Donoso Cortés.

El cráneo de Goya
Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya

Aquí permanecieron los dos amigos hasta 1919. Entonces las autoridades españolas decidieron que el pintor merecía un emplazamiento menos alejado del centro de la ciudad y que guardara más relación con su propia vida y obra.

En esta fecha los restos de ambos se trasladaron a su lugar definitivo en la ermita de San Antonio de la Florida. Es decir, que los restos de Goya, decapitado, descansan justo debajo de los frescos que él mismo pintó un siglo antes.

Unos metros más allá está el Cementerio de San Antonio de la Florida. Aquí se enterraron 43 fusilados del 3 de mayo de 1808, que el pintor inmortalizó en uno de sus cuadros más famosos.

 

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