
La veneración de los madrileños por este santo se debe a su humildad y a las buenas acciones que hizo para sus vecinos. Desde entonces, con el transcurso de los siglos, se ha convertido en referente de la tradición de la ciudad.
El 15 de mayo es su festividad, día de descanso en la capital. En esta fecha se crea un ambiente popular en la ciudad, con chulapos y chulapas que se desplazan a la Pradera de San Isidro y siguen las tradiciones propias de Madrid.
Quién fue San Isidro Labrador
El santo de los madrileños nació en 1080 ó 1082, en tiempos todavía de la dominación musulmana. Siendo todavía un niño, el rey Alfonso VI conquistó la ciudad y desde entonces se inició una transformación que la cristianizó.

Se cree que Isidro nació en el actual barrio de La Latina, hijo de labriegos, y que fue bautizado en la parroquia de San Andrés. Esta iglesia sigue existiendo y, aunque sus muros ya no son los mismos después de numerosas renovaciones, conserva la devoción a su figura, como veremos más abajo.
También se cree que fue tras la muerte del rey y ante la amenaza de nueva invasión mora cuando Isidro se refugió en Torrelaguna, localidad madrileña a orillas del río Jarama. Aquí trabajó y conoció a María, que se convertiría en su esposa y sería canonizada como Santa María de la Cabeza.
De vuelta a Madrid, Isidro trabajó para la familia Vargas, una de las más poderosas de Madrid. En sus tierras aró y rezó durante muchos años. Según nos cuenta Mesonero Romanos en El antiguo Madrid, “toda su vida fue una serie no interrumpida de actos de caridad, de oración y de modestia”. Esto incluye algunos milagros que causaron la admiración de sus vecinos.
Isidro murió en 1172, hacia los noventa años de edad, una cifra muy afortunada teniendo en cuenta la esperanza de vida de la época. Tras siglos de veneración popular, fue beatificado en 1619 y canonizado en 1622.
Los milagros del santo
Como decíamos, hay mucha leyenda en la biografía de San Isidro. Y más aún si nos referimos a sus milagros, que se le atribuyen por cientos. Toda esta literatura en torno a su figura crea un relato extraordinario que va creciendo con el paso del tiempo.

Uno de los milagros que más fama le han dado ha sido el de la Fuente Milagrosa. Se dice que el señor de Vargas, dueño de las tierras que labraba Isidro, fue a comprobar los trabajos y estando allí sintió sed. Como no la había, Isidro escarbó en el suelo hasta que brotó agua, que ofreció a su señor. La Fuente sigue allí y la podemos visitar.
En otra ocasión, Isidro fue denunciado a su señor por sus compañeros porque decían que no trabajaba. Cuando el señor de Vargas acudió a comprobarlo, encontró a Isidro rezando debajo de un árbol. Pero también comprobó que los bueyes araban solos y que su trabajo era tan bueno como el mejor.
También nos interesa mucho el milagro del pozo. Se cuenta que un día el hijo de Isidro y María cayó al pozo y que la madre, no sabiendo cómo salvar a su hijo, llamó a su esposo. Éste acudió y se puso a rezar con tanto fervor que el nivel del agua creció hasta que el niño subió a la altura del brocal y fue recuperado. Se conserva este pozo y, como la Fuente, se puede visitar.
Como estos milagros se cuentan muchos más, realizados allí por donde pasaba el santo. Algunos también se atribuyen a su esposa, santa María de la Cabeza. Muchos de ellos tienen que ver con el hambre y la sed que se pasaba entonces.
Las huellas de San Isidro en Madrid
La presencia de San Isidro en Madrid está muy extendida, y no solo cuando llega su festividad. Vamos a repasar aquí los lugares más importantes donde encontramos su imagen o alguna alusión a santidad.

La iglesia de San Andrés, en lo que fue el barrio moro de Madrid, conserva la llamada Capilla de San Isidro. Se hizo en el siglo XVII y en su interior se depositaron los restos de Isidro, que habían estado anteriormente en el cementerio anejo al templo.
Junto a la iglesia anterior se encuentra la Capilla del Obispo. Este bonito monumento gótico, que se puede visitar, lo hizo la familia Vargas para servir de mausoleo familiar. Pero también para alojar los restos del santo, que estuvieron aquí unos años.
En la cercana calle del Águila se conserva la Capilla de San Isidro. Según la tradición, aquí nació y pasó su infancia el santo. En su interior se exhibe una talla del santo del siglo XVIII, dos tapices flamencos y otros tesoros artísticos. Se puede visitar el día 4 de cada mes.
En el pretil de Santisteban, estrecha calle del mismo barrio, se conserva la Capilla de la Cuadra de San Isidro. En este pequeño espacio, que guarda hoy un retablo neoclásico y algunas obras de arte estimables, era donde Isidro guardaba los animales y en ocasiones dormía.
Fue ya en el siglo XVIII cuando los restos del santo se trasladaron a la Colegiata de San Isidro, que fue durante años catedral de Madrid, hasta la creación de la Almudena. Es aquí donde permanecen y podemos visitar los sarcófagos de Isidro y María, en el altar mayor. En la fachada, sobre la puerta, encontramos dos figuras de los esposos.
El Museo y la Ermita del Santo
Lugar clave para seguir las huellas del santo y para aprender sobre su vida es el Museo de San Isidro, también llamado de los Orígenes. Además de una parte dedicada a la historia de la ciudad, consagra un espacio a la figura de San Isidro. Aquí el visitante encuentra también una capilla del siglo XVII, una talla anónima del labrador y algunas pinturas de importancia. Pieza importante es el mencionado Pozo del Milagro, al que es posible asomarse.

Otro elemento fundamental en la tradición madrileña es la ermita de San Isidro, en el paseo de la Ermita del Santo. Se encuentra junto a la famosa Pradera que cada 15 de mayo se convierte en lugar de celebración popular. Se cree que ya existía aquí una primera ermita en el siglo XV, que se reconstruyó varias veces, la última en 1941.
Junto a la ermita está la conocida Fuente de San Isidro. Este manantial es el que hizo brotar Isidro cuando escarbó en la tierra para dar de beber a su señor, Iván de Vargas. A esta fuente se le atribuyen propiedades curativas y por eso los madrileños acuden a beber durante todo el año, y especialmente cada 15 de mayo.
La Sacramental de San Isidro es un cementerio que se encuentra junto a la ermita del santo. Se trata de una joya del romanticismo español de gran valor artístico por los elementos arquitectónicos y escultóricos que decoran sus monumentos funerarios.
Si nos pasamos por el Museo de la Catedral de la Almudena podemos contemplar el arca medieval que guardó los restos del santo desde finales del siglo XIII hasta 1620. Su madera de pino está recubierta de pergamino con pinturas de estilo gótico. Por su antigüedad y significado, se trata de una auténtica reliquia.
Por toda la ciudad
Encontramos imágenes y alusiones a San Isidro por toda la ciudad. Tantas que es difícil conocerlas todas. Por ejemplo, cuando crucemos andando el Puente de Toledo veremos que su decoración incluye dos hornacinas con sendas figuras. Una corresponde a Isidro y otra a su esposa María.

En los Jardines de San Francisco, junto a la basílica de San Francisco el Grande, también lo vamos a encontrar. Paseando entre sus parterres, cuando nos acerquemos al mirador veremos el grupo escultórico El sueño de San Isidro, obra de Santiago Costa, que representa al santo recostado y a un ángel que posa una mano sobre su cabeza para inducirle a dormir. Hemos visto otra escultura del santo en la entrada a la Galería de Cristal por la calle de Alcalá.
Recordaremos también a San Isidro en cuadros y tapices que se exhiben en algunos museos de la ciudad. Goya, por ejemplo, pintó La pradera de san Isidro, que se guarda en el Museo del Prado, y posteriormente pintaría La romería de San Isidro, entre sus pinturas negras. Alonso Cano, por su parte, representó El milagro del pozo, también en el Prado. En el mencionado Museo de los Orígenes veremos varios cuadros sobre el santo de distintos autores.
Igualmente nos acordaremos del santo cuando, hacia las fechas de su festividad, comamos las famosas rosquillas del santo: las tontas, las listas, las de Santa Clara y las francesas. Durante las fiestas, es muy típico beber limonada, especialmente en la Pradera.