Viaducto de Madrid, el puente de los suicidas

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Viaducto de MadridEl Viaducto de Madrid es una obra de ingeniería civil realmente espectacular. Une la zona de la Morería con el Palacio Real y visto desde abajo resulta impresionante.

Popularmente se le conoce simplemente como Viaducto. Pero también se le ha llamado Viaducto de Segovia porque sirve para salvar el barranco que forma la calle Segovia. Y también Viaducto de Bailén, porque es Bailén la calle que pasa sobre su tablero.

Más tétrico es el nombre Puente de los Suicidas. A veces se le ha llamado así porque desde aquí arriba han sido muchos los que se han arrojado para quitarse la vida. Ya en el año de su inauguración ocurrieron los primeros suicidios, que continuaron a lo largo de su historia.

A 23 metros de altura

El motivo de que muchos eligieran este lugar para matarse es bastante obvio. Son 23 metros desde arriba hasta el suelo, lo que hace casi infalible el sistema. Antiguamente no había tantos edificios altos como ahora. Además, hay algo de romántico en lanzarse al vacío con estas vistas.

Viaducto de Madrid
Tablero del Viaducto

Suicidios aparte, el Viaducto es una infraestructura realmente útil para el tránsito madrileño. Pero no siempre estuvo ahí, claro. Antiguamente simplemente había un barranco por el que corría el arroyo de San Pedro en su bajada hasta el Manzanares.

Con el crecimiento de la ciudad, se crearon núcleos de población importantes sobre los dos cerros. Y la comunicación entre ellos se hizo frecuente. Muchos tenían que bajar y subir la cuesta varias veces al día, con la consiguiente incomodidad.

La primera idea de construir el Viaducto de que tenemos constancia es de la década de 1730. El viejo Alcázar había sucumbido a un incendio y los mejores ingenieros europeos se dedicaban a la construcción de un nuevo Palacio Real. Dentro del mismo proyecto se diseñó un paso elevado sobre el arroyo, que no llegaría a ejecutarse.

Del Viaducto de hierro al de hormigón

Posteriormente hubo nuevos intentos, nuevas ideas, pero fracasaron hasta la década de 1870. Se pensó entonces en unir la zona del Palacio con la de la Basílica de San Francisco el Grande, que se había desarrollado mucho. Y en 1874 se inauguró el primer Viaducto de Madrid, construido con hierro y madera.

Viaducto de Madrid
Lado este

Esto supuso la creación de una gran avenida entre los dos templos, que desde el inicio tuvo mucho tráfico. Y el tráfico continuó aumentando a medida que crecía la ciudad. Tanto, que la estructura empezó a resistirse y en la década de 1930 hubo que replantearse la obra.

Se derribó el puente de hierro y durante un par de años los madrileños se quedaron sin paso elevado. En 1934 se inaugura el Viaducto que conocemos ahora. Se hizo de hormigón armado pulido, con sillares de granito en los pilares.

Por este nuevo puente pasaban ya los tranvías, y enseguida se llenó de coches. Con la Guerra Civil sufrió desperfectos que hubo que reparar en los años 40. Pero la reforma importante vino en la década de 1970.

Las pantallas del Viaducto

Según un estudio encargado por el Ayuntamiento, por seguridad se hizo necesaria su restauración. Por eso el Viaducto, sin ser derribado, se cierra al público durante varios años. Y durante los años 1977 y 1978 se trabaja para mejorarlo. El resultado fue un puente un poco más alto, con un tablero más ancho y capaz de soportar más peso.

Viaducto de Madrid
Desde las Vistillas

A final del siglo XX se instalaron paneles transparentes junto a las barandillas. El objetivo era la seguridad, que nadie se cayera por allí accidentalmente. Y también ponerles las cosas más difíciles a los suicidas.

No se oyen muchas noticias sobre suicidios desde el viaducto últimamente. Así que a lo mejor las pantallas han servido de algo. Para lo que también sirven es para dificultar la vista. Las pantallas son inicialmente transparentes, pero la suciedad acumulada les resta transparencia.

Y es que la vista desde aquí arriba es realmente amplia. Sobre todo hacia el oeste, donde la arboleda verde de la Casa de Campo ocupa mucho espacio. Por el lado opuesto está la subida por la calle Segovia hacia Puerta Cerrada. Hacia el norte puede verse la cúpula de la Catedral de la Almudena. Desde las Vistillas, tenemos una bonita vista del Viaducto a un lado y la Catedral al otro.

El Viaducto en el cine

El Viaducto es un elemento urbano lo bastante peculiar como para que se hable mucho de él. Por eso aparece en no pocos libros, algunos de grandes autores como Pérez Galdós, Jardiel Poncela o Valle-Inclán.

Viaducto de Madrid
Casa del Pastor

La literatura y el cine suelen hacer mención a los suicidas que han frecuentado estas alturas. Pero no sólo eso, también funciona como decorado. En la película La pandilla de los once, de Pedro Lazaga, un jovencísimo Juanjo Menéndez desciende las escaleras que hay junto al Viaducto, en una de sus escenas más graciosas.

También se ha visto el Viaducto en varias películas de Pedro Almodóvar. En Los amantes pasajeros, vemos a Paz Vega a punto de saltar al vacío, cuando se le cae el móvil y se cuela en la cesta de la bicicleta de Blanca Suárez.

Por cierto, que en la cara oeste del Viaducto vemos una placa situada por Ayuntamiento. Dice que en este lugar estuvo situada, hasta 1861, la Casa de la Moneda, precedente histórico de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Al otro lado está la Casa del Pastor, que conserva el escudo más antiguo de Madrid.

En este mapa del barrio de La Latina, el Viaducto se ubica entre los puntos 6 y 8. Está señalado en el cruce entre las calles Bailén y Segovia.

 

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