
El nombre de Vistillas viene, cómo no, de las vistas que ofrece. El espacio actual fue diseñado en los años 30 por Fernando García Mercadal, autor también de los Jardines de Sabatini. Como carece de entidad administrativa, no hay una guía oficial que nos diga cuáles son los límites de Las Vistillas.
Pero la cultura popular las ubica en los jardines que hay en la plaza de Gabriel Miró hacia abajo, llamados Jardines de las Vistillas, hasta una de las curvas de la calle Beatriz Galindo. Aquí entraría la explanada de la calle de la Morería, pegada al Viaducto, que tiene una terraza de situación estratégica.
El espacio de las Vistillas
En realidad el cerro continúa hacia el sur, y esta posición de mirador privilegiado abarca también (y por tanto se incluyen en Las Vistillas) el edificio y los jardines del Seminario Conciliar de Madrid, el convento y la basílica de San Francisco el Grande y por último los Jardines de San Francisco, donde hay otro magnífico balcón hacia poniente. Todos estos elementos están sobre el Parque de la Cornisa.

Pero es la plaza de Gabriel Miró el espacio que más se identifica con Las Vistillas. Y es en esta plaza donde se instalan algunas de las atracciones más importantes de las fiestas de La Paloma en agosto, con un escenario para actuaciones musicales y concursos de baile. Se instalan también unos chiringuitos donde comer los típicos bocatas de chorizo o beber minis de cerveza.
Durante las fiestas, la plaza, Las Vistillas, es un lugar atiborrado de gente, de difícil acceso incluso andando. Por eso, aunque el tráfico rodado se corta, es ruidoso como pocos. En esos días, acudir en el coche propio es un desafío poco recomendable porque es casi imposible aparcarlo.
Sin embargo fuera de esos días, que son muy pocos, es una de esas partes del centro de Madrid donde parece mentira que se pueda estar tan tranquilo y libre de ruidos y se pueda disfrutar de una vista tan verde. Los que viven aquí no quieren mudarse. De hecho, nunca vemos carteles de se vende en las fachadas.
Los Jardines de las Vistillas
Los Jardines de las Vistillas constan de tres explanadas, con una diferencia de un par de metros de altura entre ellas. La de arriba consiste sobre todo en una superficie asfaltada rodeada de un muro. Tiene también unos caminos con bancos de granito y una curiosa fuente decorativa, que a veces hemos encontrado totalmente cubierta de vegetación, de forma que es casi imposible verla. En un extremo, subiendo las escaleras, encontramos la estatua de La Violetera, que representa a la vedette argentina Celia Gámez vestida con un traje de madrileña castiza.

La segunda explanada tiene más árboles y una serie de parterres de césped muy apropiados para sentarse a la sombra con el buen tiempo. En el centro se sitúa una fuente en forma parecida a un trébol de cuatro hojas. Y a un lado se levanta el busto dedicado al pintor Ignacio Zuloaga, que tuvo su estudio en uno de los edificios de esta plaza.
La explanada más baja es también la más decorada. En su parte central alberga el monumento dedicado a Ramón Gómez de la Serna, rodeado de un estanque de agua y de multitud de plantas y flores. Desde aquí podemos tomar una foto chula con el monumento en primer término y la Catedral de fondo.
En la parte del final hay una pérgola en forma de U que delimita el espacio. Y entre ésta y el monumento discurre un paseo jalonado por unas butacas que sirven a la vez de ornamento y para sentarse a contemplar el panorama. Detrás de la pérgola encontramos a veces objetos de quienes deciden dormir aquí.
La puesta de sol
El conjunto del Jardín de las Vistillas es un espacio adecuado para el descanso, con algunos elementos dignos de contemplarse. En cuanto a las vistas que dan nombre al lugar, son amplísimas. Y aunque es cierto que están parcialmente ocultas por las copas de los árboles, siempre es posible encontrar un punto propicio, a veces idílico, para contemplar una buena puesta de sol. De hecho, este es uno de los lugares que se suelen recomendar para contemplar los mejores atardeceres de Madrid.
Los Jardines de Las Vistillas están en la plaza de Gabriel Miró, junto a la calle Bailén. Se marcan con el número 6 dentro del mapa del barrio de La Latina.
