Antiguamente, en esta plaza se comerciaba con cereales, legumbres y tocino. Los tenderetes se abastecían con productos que entraban por la Puerta de Toledo. El nombre se debe, según la historiadora Mª Isabel Gea, a que aquí se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de Caballería.
En los siglos XVII a XIX el espacio sirvió para celebrar eventos de cara al público. Entre esos eventos estuvieron las ejecuciones, por lo que la plaza adquirió una fama un tanto macabra.
La forma irregular de la plaza de la Cebada
Hoy la plaza de la Cebada tiene una forma impropia para una plaza. De hecho, parece más bien el ensanchamiento de una calle. Pero antiguamente el espacio estaba mucho más abierto y por eso se ganó el nombre de plaza. Esta plaza comprendía la superficie que ocupa hoy la manzana del Mercado de la Cebada hasta los edificios de alrededor.
Tras levantar el mercado, se conservó el nombre para la vía de la fachada principal. Eso sí, la parte trasera pasó a llamarse calle de la Cebada.
La plaza abarca también el espacio creado en el cruce entre las calles Toledo, Maldonadas y San Millán. En esta confluencia vemos una pequeña fuente, antes en medio de la vía a modo de rotonda y ahora sobre la acera. Este espacio, que según las placas en las fachadas no recibe nombre alguno salvo el de las calles que la forman, tiene más forma de plaza. Por eso, ante la falta de denominación, bien se puede decir que es parte de la plaza de la Cebada.
Festejos y ejecuciones públicas
Esta plaza se acondicionó como jardín en el siglo XVII para celebrar los festejos en honor a San Isidro. Más tarde serviría para acoger las diversas ferias de Madrid.
En la plaza estuvo la Fuente de la Abundancia, construida en 1624 con diseño de Gómez de Mora. Se remataba con la figura de una mujer con un niño, pero se acabó demoliendo. Más abajo estuvo la Fuente de Endimión, junto a la Puerta de Moros, trasladada a Lavapiés y luego al Museo de Historia.
A finales del siglo XVIII se convirtió en el lugar de ejecuciones públicas. Hasta entonces el lugar designado para estos actos venía siendo la plaza Mayor, pero con el incendio de 1790 hubo que trasladar la que estaba prevista para esos días.
A partir de entonces la plaza de la Cebada quedó como escenario para tal fin. Aquí se ajustició al general Riego en 1823 entre un gran bullicio popular. Quien años antes era vitoreado como salvador de la patria ahora recibía abucheos e insultos antes de ser colgado.
Un mercado con historia y con futuro
El Mercado de la Cebada se construyó a mediados del siglo XIX. Atrás quedaban los puestos al aire libre sobre el suelo de tierra. En 1956 se derribó el mercado para volver a levantarlo dos años después.
El mercado ha estado en uso desde entonces. Sin embargo, llegó a ser demasiado grande, con muchos puestos cerrados y espacios desaprovechados. Por eso, se imponía una reforma que abarcara también el solar adjunto. En ese solar, vacío desde la demolición de la antigua piscina, se proyectó un nuevo polideportivo. Pero mientras el proyecto se hacía viable el Ayuntamiento lo cedió a los vecinos para proyectos de tipo cultural.
Durante años tuvo ese uso vecinal. Finalmente, se construyó el nuevo Centro Deportivo Municipal La Cebada, un gran espacio que ofrece piscina deportiva de ocho calles, piscina polivalente e infantil, fitness y zona outdoor con pista de atletismo en la cubierta. Aquí se organizan cursos de natación, actividades dirigidas (como aquagym o pilates) y sesiones con entrenador personal.
Desde fuera, el Mercado de la Cebada es muy vistoso por sus cubiertas abovedadas de color rojo y la decoración colorista de sus fachadas. Con la reforma realizada, estas cubiertas han permanecido como estaban. En general, todo el conjunto ha ganado en funcionalidad y en estética, que ahora es más moderna.
El teatro de La Latina en la plaza de la Cebada
En la misma plaza de la Cebada tenemos el Teatro La Latina. Sobre el solar en que se encuentra se levantó en 1499 el hospital de la Concepción, también llamado de la Latina en honor a su fundadora Beatriz Galindo. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el apodo le viene de haber sido profesora de latín de Isabel la Católica.
El hospital estuvo activo hasta 1899 y algunos de los elementos del edificio se trasladaron a otros lugares. Por ejemplo, la escalera que pasó a las Casas y Torre de los Lujanes, en la Plaza de la Villa, o la portada gótico-mudéjar que ahora está en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.
El Teatro se creó en los primeros años del siglo XX como sala de cine. Pero en poco tiempo pasó a usarse para representaciones teatrales. Por su escenario han pasado muchos actores españoles y multitud de grandes obras. En las últimas décadas se asoció con la actriz Lina Morgan, que triunfó aquí y llegó a ser durante años su propietaria.
La Plaza de la Cebada se señala con el número 1 en este mapa del barrio de La Latina.
