
Desde el famoso Templo de Debod y el inicio del Teleférico, hasta la espectacular Rosaleda y un cementerio con mucha historia, son algunos de sus focos de interés. Y, por supuesto, sus elementos naturales, con árboles, flores, senderos y praderas de césped que se ofrecen a los visitantes.
Con la última reforma efectuada en la zona, el Parque del Oeste queda más ligado al recorrido peatonal que lo une con plaza de España, los Jardines de Sabatini y el Palacio Real. Una forma de conectar el corazón de la capital con la naturaleza.
Qué ver en el Parque del Oeste de Madrid
El Parque del Oeste tiene una extensión de unas setenta hectáreas, fruto de sucesivas ampliaciones a lo largo del tiempo. En su zona norte las fotos son muy exóticas, con ese arroyo artificial que desciende entre una vegetación abundante de árboles, arbustos y flores.
El resto del parque ofrece senderos para caminar en un entorno natural muy agradable. Al encontrarse en la llamada cornisa de Madrid, el recinto ofrece varios puntos desde donde contemplar el atardecer con una vista amplia hacia la puesta del sol. Además, por todo el parque encontraremos esculturas y monumentos que nos van sorprendiendo a nuestro paso.
Templo de Debod
Quizá el Templo de Debod sea el elemento más frecuentado por los visitantes del Parque del Oeste. Se trata de un verdadero templo egipcio procedente de la Baja Nubia que data del siglo II antes de Cristo. Su presencia aquí se explica por la ayuda prestada por el estado español para rescatar monumentos cuando se construyó la presa de Asuán. Se desmontó y se trasladó a Madrid para su inauguración en 1972.
El templo se puede conocer por dentro, en una visita gratuita que nos muestra las piedras talladas, la forma de las columnas o la peculiar distribución de sus gruesos muros. La construcción, de pequeñas dimensiones, se acompaña de dos portales de piedra sobre una vía procesional frente a su fachada.
Montaña del Príncipe Pío
El Templo de Debod se encuentra en una elevación del terreno que solemos llamar Montaña del Príncipe Pío. Situada en la zona del parque más próxima a la plaza de España, se encuentra totalmente ajardinada y es muy frecuentado por visitantes que aprovechan las praderas de césped para hacer ejercicios o para descansar.
Aquí estuvo el Cuartel de la Montaña, tristemente famoso por los trágicos episodios acaecidos durante la Guerra Civil. El extremo hacia el oeste se convierte en uno de los miradores más populares de Madrid. La vista es amplísima sobre los barrios de aquella parte y sobre la masa arbolada de la Casa de Campo.
Teleférico
Dentro del Parque del Oeste tenemos uno de los dos extremos del Teleférico de Madrid. Este peculiar medio de transporte que nos lleva hasta el corazón de la Casa de Campo, se eleva hasta los 40 metros de altura, por lo que se convierte en otro gran mirador de la ciudad. En su extremo final existe una pequeña zona recreativa con restauración y aparcamiento propio. Y es un buen punto de arranque para largas caminatas por senderos de tierra. Actualmente no está en uso, pero tiene prevista su reapertura en el primer trimestre de 2027.
Rosaleda
La Rosaleda es otra de las grandes atracciones del Parque del Oeste, especialmente en primavera. A partir de abril o mayo los rosales florecen creando un espectáculo de colores admirable. Todos los años se convoca un concurso de rosas que atrae a muchos curiosos que votan por su preferida. Este recinto, con horario propio de apertura, existe desde 1955 y tuvo como modelo, entre otros, la Rosaleda del Parque del Retiro. Alberga un pequeño estanque con nenúfares y una bonita Fuente de la Juventud.
Escuela de Cerámica
En la parte baja del parque, también conocida como La Tinaja, encontramos la Escuela de Cerámica de La Moncloa. Se trata de un centro de enseñanza del Ayuntamiento que existe desde 1911 y ha pervivido hasta ahora. En sus pabellones en torno a un jardín se ofrece una formación equilibrada entre conocimientos teóricos y desarrollo práctico para capacitar a los alumnos hacia una experiencia profesional. La escuela cuenta con una sala de exposiciones donde se exponen obras del alumnado y de artistas ajenos y donde se ofrecen conferencias. Dispone también de una biblioteca especializada y un fondo histórico documental de fotografías y acuarelas.
Cementerio de la Florida
Pegado a la Escuela de Cerámica tenemos el Cementerio de la Florida, donde están enterrados algunos de los héroes del 2 de mayo de 1808. Concretamente, se trata de 43 fusilados que perdieron su vida la madrugada siguiente en la citada Montaña del Príncipe Pío. Es un cementerio apartado y pequeño, donde no hay nichos a la vista. Los enterrados se encuentran en la cripta de la ermita, en una fosa común tras una lápida con sus nombres. Por lo general, permanece cerrado durante el año. Pero con motivo de la festividad del 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid, se abre al público y las autoridades municipales y regionales asisten a un homenaje. A la entrada al camposanto encontramos El tres de mayo de 1808 en Madrid, reproducción del cuadro pintado por Goya ocho años después de la tragedia.
Templete del Parque del Oeste
En un extremo del parque del oeste, a poca distancia del Templo de Debod, encontramos un templete o quiosco amplio y sencillo rodeado de una gran pradera de césped y árboles. Entre los templetes que tenemos en Madrid, se parece al del parque del Retiro, de similares dimensiones, y su estructura se muestra menos adornada. Como en el del Retiro, también aquí hemos asistido a conciertos gratuitos y el espacio es especialmente agradable por el entorno natural y por las vistas que ofrece la zona hacia el oeste.
Fuente de Villanueva
Embelleciendo una rotonda del paseo de Camoens, encontramos la Fuente Juan de Villanueva, una de las más vistosas de Madrid. Se trata de un homenaje monumental al arquitecto del siglo XVIII responsable de muchos edificios y lugares emblemáticos de la ciudad, como el Museo del Prado, el Jardín Botánico o la reconstrucción de la Plaza Mayor. La fuente se construyó en 1952 con un diseño de los arquitectos Víctor D’Ors, Joaquín Núñez Mera y Manuel Ambros. A ellos se sumó la aportación del escultor Santiago Costa. Aunque inicialmente se colocó en la glorieta de San Vicente, en 1995 se trasladó a su ubicación actual. El agua que brota de sus potentes chorros contribuye a refrescar el paisaje y a crear una imagen idílica para los visitantes.
Arroyo artificial
En la zona norte del Parque del Oeste, la más antigua del recinto, encontramos una mayor frondosidad. Aquí destaca el arroyo artificial de unos 600 metros de longitud que da un mayor exotismo al paisaje. Baja siguiendo una línea más o menos paralela a la calle Ruperto Chapí, que cruza el parque por este lado, por el recorrido del antiguo arroyo de San Bernardino. Los pequeños puentes que lo atraviesan, la abundante vegetación situada a sus orillas y la misma caída del agua a pequeños saltos ofrecen un escenario perfecto para la fotografía. El camino adoquinado de su lado norte permite seguir su recorrido andando.
Bunkers de la Guerra Civil
En esta misma zona del parque, ya en el límite norte, es donde todavía se dejan ver tres bunkers utilizados durante la Guerra Civil. Aquí se libró la llamada Batalla de Ciudad Universitaria, en la que se decidía qué bando controlaba la capital. Fueron construidos por el ejército franquista y su misión era hostigar la posición donde estaba entonces la Cárcel Modelo, ahora Cuartel del Ejército del Aire. Son grandes construcciones de hormigón, en forma cilíndrica, que se elevan desde el suelo de tierra entre los árboles de la zona. La abertura en forma de boca de buzón, por donde debían de asomar los cañones de las ametralladoras, delata su finalidad bélica y su orientación. La puerta de entrada a los bunkers se encuentra tapiada.
Esculturas en el Parque del Oeste
Por todo el Parque del Oeste nos vamos topando con esculturas y monumentos a pie de calle. Son más de veinte y cada una lleva la inscripción que nombra al homenajeado. Por ejemplo, tenemos las de Concepción Arenal, Simón Bolívar, Miguel Hernández, Doctor Federico Rubio y Galí y Elena Fortún. Próximo al origen del arroyo artificial está la Fuente de la Salud, que se cree construida en los años 40 del siglo XX. A un lado del paseo de Camoens yace el mapa en relieve de la península ibérica. De inauguración reciente es el monumento a las 62 Víctimas del Yak-42, a poca distancia de la fuente Juan de Villanueva.
Naturaleza en el Parque del Oeste
Todo el Parque del Oeste es ideal para que los madrileños entren en contacto con la naturaleza. Grandes praderas de césped, árboles altos, masas de arbustos y flores es lo que puede encontrar cuando avanza por sus caminos de tierra. Una senda botánica informa de los ejemplares más singulares de árboles y el Centro de Avifauna permite la observación de especies como el mirlo, el herrerillo o el gorrión molinero. Varias áreas infantiles e instalaciones deportivas completan la oferta del parque.
Inmediaciones del Parque del Oeste
Desde el lado norte del Parque del Oeste, cuando los árboles lo permiten, se divisa la plataforma elevada del Faro de Moncloa, uno de los miradores más espectaculares de Madrid. También por ese lado se puede apreciar el Arco de la Victoria, esa especia de puerta monumental junto al intercambiador de Moncloa.
Por el lado noroeste del parque, donde se encuentra la escultura dedicada a Bernardo O’Higgins, la calle Ruperto Chapí enlaza con el Puente de los Franceses, que cruza el río Manzanares.
El suroeste del parque se ve limitado por las vías del tren, que lo separan del Parque de la Bombilla y la Ermita de San Antonio de la Florida. La estación de Príncipe Pío y su centro comercial son su límite por el sur, muy cerca ya del acceso a Madrid Río.
El extremo sureste es donde el parque conecta con la plaza de España y ese nuevo espacio peatonal que introduce el parque en la ciudad. En la reordenación de la zona afloraron los restos del antiguo Cuartel de San Gil, expuestos ahora al público.