
Te propongo un paseo por la Calle Mayor de Madrid desde su inicio, en la Puerta del Sol, hasta el final, ya en la Cuesta de la Vega. Es decir, hasta el punto en que se unen la Catedral de la Almudena y la nueva Galería de las Colecciones Reales y se abren los jardines del Campo del Moro.
Una buena forma de recorrerlo es hacer una free tour por el Madrid antiguo. El recorrido, de dos horas de duración, tiene como eje central precisamente la calle Mayor. El guía te va contando curiosidades de la zona y de la historia de Madrid, que casi se puede decir que nació aquí.
Lo que hay que ver en la calle Mayor de Madrid
En el número 1 tenemos el edificio conocido como Casas de Cordero, construido en 1845 y considerado el primer gran bloque de viviendas de Madrid. Su nombre se debe al promotor, Santiago Alonso Cordero, que quiso distribuirlo en partes distintas según capacidades económicas o sociales. Por eso la parte central del inmueble, que se corresponde con las viviendas de lujo, se ve diferenciado del resto. En ese mismo solar estuvo la Iglesia y el Monasterio de San Felipe, en cuyas gradas se formaba un mentidero en los siglos XVI y XVII. Una placa recuerda el lugar donde estuvo San Felipe y otra el paso por el edificio del escritor Hans Christian Andersen en 1862. En la esquina entre Mayor y Esparteros podemos ver el escudo del promotor Santiago Cordero, en el primer piso encima del McDonalds.
Frente a las Casas de Cordero se encuentra la pastelería La Mallorquina, fundada en 1894. Aquí es muy recomendable probar sus palmeras de chocolate o las napolitanas de lo mismo o de crema. El local está siempre lleno y en la parte de arriba hay un saló de té muy solicitado.
Junto a la pastelería, en el número 4 de la calle Mayor de Madrid, está la Casa Palazuelo, de 1921. Para verlo es mejor alejarse un poco, porque de cerca no se aprecian sus columnas del segundo piso. Destinado a oficinas y comercios, se levanta sobre el solar donde antiguamente estuvo el Palacio de Oñate y se distribuye en torno a un patio central en forma de V iluminado desde arriba por una gran cristalera. Destacan los miradores de hierro y vidrio. También algunos elementos clasicistas como las columnas pareadas de orden gigante o los capiteles. Se puede acceder libremente al vestíbulo y galería.
Entre los números 1 y 3 se abre la calle Postas, que conduce a la Plaza Mayor. Por su parte, los números 3 al 7 corresponden a edificios de fachadas muy adornadas. En el bajo del 7 tenemos una sucursal del Museo del Jamón, ideal para tomar un bocadillo según vamos caminando.
A la altura de la plaza Mayor
Volviendo a la acera de los pares, en el número 10 de la calle permanece la pastelería El Riojano, que apenas ha alterado la decoración desde su fundación en 1855, tanto del establecimiento principal como del acogedor salón de té en su interior. Y en el número 16 está el magnífico Edificio de la Compañía Colonial, de 1909, dedicado a comercios y oficinas. Su fachada de estilo modernista incluye coronamientos singulares en los miradores. También vemos cerámicas que hacen alusión a los productos coloniales que comercializaba la compañía, como el cacao o el café.
En la misma manzana tenemos la Librería Méndez, de libro nuevo, muy popular desde 1977. Y en la esquina de Mayor con Coloreros una placa recuerda el lugar en el que fue asesinado el Conde de Villamediana, en 1622. El poeta y gentilhombre de Felipe III recibió una estocada cuando salía de su coche de caballos para entrar en el antiguo Palacio de Oñate. En la acera de enfrente, en el número 23, una placa recuerda dónde estuvo la casa y estudio del pintor e ilustrador Ceesepe.
Desde aquí, en la acera de los impares, encontramos las tres entradas al lado norte de la Plaza Mayor. La primera en el número 25, por la calle Felipe III, a través de un gran arco. La segunda, en el número 33, por el pasaje Arco de Triunfo, más modesto y oscuro. La tercera a la altura del número 39, por la calle 7 de julio, también a través de arco grande.
La Calle Mayor de Madrid se abre ligeramente en la plaza del Comandante las Morenas. Desde este lugar se puede bajar a Las Cuevas de Luis Candelas o al Restaurante Botín. Es aquí donde estaba la vieja Puerta de Guadalajara, de la muralla medieval de Madrid, y por eso una placa la recuerda en el número 49. Enfrente tenemos el lugar donde nació Lope de Vega, con placa en el 46.
Hasta la plaza de la Villa
Si avanzamos un poco más por la calle llegaremos a la plaza de San Miguel, desde la que se accede al mercado del mismo nombre, y a la derecha, a la altura del 52, se abre la calle Milaneses, llamada así porque dos relojeros de Milán se instalaron aquí y fueron los primeros en fabricar relojes de bolsillo. Esta calle conduce a la Iglesia de Santiago, y un poco más allá a la Plaza de Oriente. Si levantamos la vista en el 3 de Milaneses veremos la escultura de bronce llamada Accidente aéreo. Esta figura está ahí desde 2005 y representa una persona alada que se ha estrellado contra la azotea del edificio.
En el número 61 de la Calle Mayor de Madrid encontramos el edificio en que vivió y murió Pedro Calderón de la Barca, con una escueta placa en el piso primero que lo recuerda. Nos llamará la atención la estrechez del edificio. A su lado tenemos la Farmacia de la Reina Madre, fundada en 1578 en la calle Sacramento. Trasladada a este inmueble en 1914, conserva elementos de diferentes épocas, como el mostrador de caoba e instrumentos antiguos.
Siguiendo por la calle llegamos a uno de los lugares más apetecibles para el visitante, la Plaza de la Villa. En esta plaza tranquila y monumental puedes ver la Casa de la Villa, construida en el siglo XVII como sede del consistorio madrileño. A su lado está la Casa de Cisneros, construida en el siglo XVI en estilo renacentista. Un pasadizo elevado comunica ambos edificios, por debajo del cual accedemos a la curiosa Plaza sin nombre.
En la misma Plaza de la Villa se encuentra la Torre y Casas de los Lujanes, del siglo XV, que es el conjunto arquitectónico de carácter civil más antiguo de la capital. Entre los tres edificios se erige el monumento a don Álvaro de Bazán, realizada en 1888 por el escultor Mariano Benlliure, cuya inscripción recoge los versos que dedicó Lope de Vega al ilustre marino del siglo XVI. En el número 70 de la Calle Mayor, cerrando la plaza, una placa recuerda el lugar donde estuvo la Iglesia de San Salvador, donde se celebraron las primeras reuniones del concejo antes de la construcción de la Casa de la Villa.
Palacios, monumentos y comercios
Después de la Casa de la Villa, en la misma acera de la Calle Mayor, encontramos el Palacio de Cañete. En su interior hemos visto las instalaciones del Centro Sefarad-Israel, la Casa Asia y la Fundación Japón. Se trata de una construcción de finales del XVI a principios del XVII y que también se llama del Marqués de Camarasa, ya que este noble lo adquirió años después y de él quedó la leyenda de que su espíritu vagaba por sus habitaciones desde que fue asesinado por uno de sus criados cuando descubrió que el marqués trataba de seducir a su mujer.
En la acera de enfrente, en el número 80, abre sus puertas un pequeño comercio llamado La Librería, especializado en libros sobre Madrid. Y un poco más delante, en el 84, tenemos Casa Ciriaco, taberna de las más antiguas de Madrid donde quizá se coman los mejores callos a la madrileña y la mejor gallina en pepitoria de la ciudad.
Frente a Casa Ciriaco, donde la Calle Mayor de Madrid se hace definitivamente más ancha, encontramos un pequeño monumento dedicado a la memoria de las víctimas del atentado contra Alfonso XIII y su esposa en 1906, que acabó con la vida de muchas personas que presenciaban el cortejo real el día de su boda cuando los recién casados regresaban desde la Iglesia de los Jerónimos al Palacio Real. Detrás del monumento se alza la Iglesia del Sacramento, Catedral de las Fuerzas Armadas.
Al lado del monumento se encuentra el Palacio de los Duques de Uceda, que alberga el Consejo de Estado y Capitanía General. Se trata de un gran edificio mandado construir por el valido de Felipe III en el siglo XVII para su uso personal y que posteriormente sirvió para alojar a los distintos Consejos Reales. Tiene dos grandes portales de acceso flanqueados por columnas dóricas, unos vistosos escudos nobiliarios incrustados en sus fachadas y una curiosa alternancia de frontones curvos y triangulares en sus plantas altas. Su interior no es visitable.
La Calle Mayor hasta el Campo del Moro
Frente al anterior tenemos el Palacio de Abrantes, un edificio pintoresco que destaca por sus pinturas murales en la parte superior de su fachada. Pertenece al estado de Italia, que lo usa como sede del Instituto Italiano de Cultura. Esta entidad organiza frecuentemente actos como exposiciones, conferencias, proyecciones o recitales. Su interior es visitable. En el lateral oeste del Palacio de Abrantes está la pequeña calle de la Almudena, que guarda los restos del ábside de la Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, demolida en 1868. Un turista de bronce se asoma a las ruinas y se presta a hacer fotos con el Palacio de los Duques de Uceda de fondo.
Aproximándonos ya al final de la calle Mayor, cruzamos Bailén y tenemos a la derecha la entrada a la Cripta de la Catedral de la Almudena, visita muy recomendable por lo impresionante del lugar, que ocupa la misma planta que el templo principal. Bajando unos metros más encontramos la imagen de la Virgen de la Almudena, colocada en una hornacina. En este lugar se supone que fue descubierta la talla en 1085 tras haber sido ocultada a la invasión musulmana en el año 712.
Los últimos edificios en la acera de los impares se corresponden con la Embajada de Armenia en el número 81 y el Tribunal Económico Administrativo Municipal en el 83. Justo después de éste encontramos una reja detrás de la cual podemos ver el Parque Emir Mohamed I, donde se conserva un pedazo de la muralla musulmana de Madrid. Recordemos que a Mohamed I se le atribuye la fundación de Madrid en el siglo IX.
Después del Parque y de la Imagen de la Almudena, se inicia la Cuesta de la Vega, que alberga unos jardines con algunos bancos y unas vistas relajantes, ideales para descansar tras la visita a la Calle Mayor de Madrid. A la derecha de la cuesta abre un acceso a la Galería de las Colecciones Reales y a los jardines del Campo del Moro.